Construcciones

16 de abril de 2018

IV. Internacionalización de las luchas desde abajo.

Declaración final del

Foro Alternativo Mundial de las Aguas 2018

5 de abril de 2018
"Reafirmamos que las diversas luchas en defensas de las aguas dicen alto y claro que el agua no es ni puede ser una mercadería. No es un recurso para ser apropiado, explotado y destruido para el buen rendimiento de los negocios. Agua es bien común y debe ser preservada y gestionada por los pueblos para las necesidades de la vida, garantizando su reproducción y perpetuación."

¿Quiénes somos?
Nosotras y nosotros, constructoras y constructores del Foro Alternativo Mundial del Agua (FAMA), tras reunirnos del 17 al 22 de marzo de 2018 en Brasilia, declaramos a la sociedad lo que acumulamos después de muchos debates, intercambios, sesiones culturales y relatos, tanto durante los varios meses de preparación cuanto en estos últimos días en que nos reunimos aquí. Somos más de 7 mil trabajadoras y trabajadores del campo y la ciudad, de las aguas y las selvas, representantes de pueblos originarios y comunidades tradicionales, articulados en 450 organizaciones de todos los continentes. Somos movimientos populares, tradiciones religiosas y espiritualidades, organizaciones no gubernamentales, universidades, investigadores/as, ambientalistas; organizados en grupos, colectivos, redes, frentes, comités, foros, institutos, articulaciones, sindicatos y consejos.

Con la grandeza de los pueblos, intercambiamos experiencias de conocimiento, resistencia y lucha. Somos conscientes de que lo que producimos es para garantizar la vida y su diversidad. Estamos creando unidad y fuerza popular para reflexionar y luchar juntas y juntos por el agua y por la vida en sus más variadas dimensiones. Lo que nos une es la vida. Y por ella luchamos. Eso es lo que nos diferencia de los proyectos y relaciones del capital, expresados en el Foro de las Corporaciones, el Foro Mundial del Agua (FMA).
También estamos aquí para denunciar su 8º edición, realizada también en Brasilia, evento organizado por el llamado Consejo Mundial del Agua, y que en realidad es un espacio de captura y robo de nuestras aguas. El Foro y el Consejo son espacios vinculados a las grandes corporaciones trasnacionales y buscan satisfacer sus intereses, en detrimento de los pueblos y de la naturaleza.

Nuestras constataciones sobre el momento histórico
El modo de producción capitalista, históricamente concentra y centraliza riqueza y poder, a partir de la ampliación de sus formas de acumulación, intensificación de sus mecanismos de explotación del trabajo, y profundización de su dominio sobre la naturaleza, acarreando la destrucción de nuestros modos de vida. Vivimos un período de crisis del capitalismo y de su modelo político representado por la ideología neoliberal, que se busca intensificar con la transformación de los bienes comunes en mercadería, a través de procesos de privatización; fijación de precios y financiarización.
La persistencia de ese modelo ha profundizado las desigualdades y la destrucción de la naturaleza, a través de los planos de emergencia del capital en los momentos en que se profundiza su crisis. En este escenario, las acciones del capital se orientan a mantener a cualquier costo sus altas tasas de interés, lucro y renta.

Este modelo impone a América Latina y el Caribe el papel de productores de artículos primarios y proveedores de materias primas, actividades intensivas en bienes naturales y fuerza de trabajo. Subordina la economía de estos países a un papel de dependencia en la economía mundial, y los convierte en objetivos primordiales de esta estrategia de ampliación de la explotación a cualquier costo.

Brasil, que recibe esta edición del FAMA, es un ejemplo en este sentido. El golpe reciente expone la acción coordinada de las corporaciones con sectores del parlamento, de los medios y el Poder Judicial para romper el orden democrático y someter al gobierno nacional a una agenda que atienda rápidamente sus intereses. Se implementó aquí la medida presupuestaria más dura del mundo, donde el presupuesto público se congeló por 20 años, garantizando el drenaje de recursos públicos para el sistema financiero y sentando las bases para una onda privatizadora, que incluye la infraestructura de almacenamiento, distribución y saneamiento de aguas.

¿Cuáles son las estrategias de las corporaciones para el agua?
Identificamos que el objetivo de las corporaciones es ejercer control privado del agua a través de la privatización, mercantilización y de su licenciamiento, convirtiéndola en fuente de acumulación a escala mundial, generando lucros para las trasnacionales y el sistema financiero. Para eso están en curso diversas estrategias que van desde el uso de la violencia directa hasta las formas de captura corporativa de gobiernos, parlamentos, judiciarios, agencias reguladores y demás estructuras jurídico-institucionales para actuar en favor de los intereses del capital.
Existe también una ofensiva ideológica articulada junto a los medios de comunicación, educación y propaganda que buscan crear hegemonía en la sociedad contraria a los bienes comunes y a favor de transformarlos en mercadería.
El resultado deseado por las corporaciones es la invasión, apropiación y control político y económico de los territorios, de las nacientes, ríos y reservorios, para atender los intereses del agronegocio, hidronegocio, industria extractiva, minería, especulación inmobiliaria y generación de energía hidroeléctrica. El mercado de bebidas y otros sectores quieren controlar los acuíferos. Las corporaciones quieren también controlar toda la industria de abastecimiento de agua y alcantarillado sanitario para imponer su modelo de mercado y generar lucros, transformando un derecho históricamente conquistado por el pueblo en un bien más de consumo. Quieren también los manantiales de Brasil, América Latina y el mundo para generar valor y viabilizar el mercado mundial del agua.
Denunciamos a las trasnacionales Nestlé, Coca-Cola, Ambev, Suez, Veolia, Brookfield (BRK Ambiental), Dow AgroSciences, Monsanto, Bayer, Yara, los organismos financieros multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y ONG ambientalistas de mercado, como The Nature Conservancy y Conservation Internacional, entre otras que expresan el carácter del Foro de las Corporaciones. Denunciamos el crimen cometido por la Samarco, Vale y BHP Billiton, que contaminó con su lama tóxica el Río Doce, matando toda una cuenca hidrográfica, inúmeras personas y hasta hoy sigue impune.
Denunciamos el reciente crimen practicado por la empresa noruega Hydro Alunorte que vertió miles de toneladas de residuos de minería a través de canales clandestinos en el corazón de la Amazonia y el asesinato del líder comunitario Sergio Almeida Nascimento que denunciaba sus crímenes. Ejemplos como estos se reproducen por todo el mundo.
Los pueblos son víctimas de este avance del proyecto de las corporaciones. Las mujeres, pueblos originarios y comunidades tradicionales, poblaciones negras, migrantes y refugiados, agricultores familiares y campesinos, así como las comunidades periféricas urbanas sufren directamente los ataques del capital y las consecuencias sociales, ambientales y culturales de sus acciones.
En los territorios y locales donde hubo o existen planes de privatización, se profundizan las desigualdades, el racismo, la violencia sexual y la sobrecarga de trabajo para las mujeres, la criminalización, los asesinatos, amenazas y persecuciones a líderes, demisiones en masa, precarización del trabajo, retirada y violación de derechos, reducción salarial, aumento de la explotación, brutal restricción al acceso al agua y a los servicios públicos, reducción en la calidad de los servicios prestados a la población, ausencia de control social, aumentos abusivos en las tarifas, corrupción, deforestación, contaminación y envenenamiento de las aguas, destrucción de las nacientes de los ríos y ataques violentos a los pueblos y sus territorios, en especial a quienes resisten las reglas impuestas por el capital.
La dinámica de acumulación capitalista se entrelaza con el sistema hetero-patriarcal, racista y colonial, controlando el trabajo de las mujeres y ocultando intencionalmente su papel en las esferas de reproducción y producción. En este momento de ofensiva conservadora, se profundiza la división sexual del trabajo y del racismo, causando aumento de pobreza y precarización de la vida de las mujeres.
La violencia contra las mujeres es una herramienta de control sobre nuestros cuerpos, nuestro trabajo y nuestra autonomía. Esa violencia se intensifica con el avance del capital, y se refleja en el aumento del asesinato de mujeres, de la prostitución y la violencia sexual. Todo eso imposibilita que las mujeres vivan con dignidad y placer. Para las diversas religiones y espiritualidades, todas esas injusticias en relación a las aguas y los territorios, configuran una desacralización del agua recibida como un don vital, y dificultan las relaciones con lo Trascendente como horizonte mayor de nuestras existencias.
Destacamos que para los Pueblos Originarios y Comunidades Tradicionales existe una relación interdependiente con las aguas, y todo lo que las afecta, y todos los ataques criminales que sufren, repercuten directamente en la existencia de esos pueblos en sus cuerpos y mentes. Estos pueblos se afirman como agua, ya que existe una profunda unidad entre ellos y los ríos, lagos, lagunas, nacientes, manantiales, acuíferos, pozos, veredas, estuarios, mares y océanos como una entidad única. Declaramos que las aguas son seres sagrados. Todas las aguas son una sola agua en permanente movimiento y transformación. El agua es una entidad viva, y como tal, merece ser respetada.
Finalmente, constatamos que la entrega de nuestras riquezas y bienes comunes conduce a la destrucción de la soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como a la pérdida de sus territorios y modos de vida.
Pero afirmamos: ¡Resistimos y venceremos!
Nuestra lucha es legítima. Somos los guardianes y guardianas de las aguas y somos defensores de la vida. Somos un pueblo que resiste y nuestra resistencia vencerá todas las estructuras que dominan, oprimen y explotan nuestros pueblos, cuerpos y territorios. Somos como agua, alegres, transparentes y en movimiento Somos pueblo de agua y el agua de los pueblos. En estos días de convivencia colectiva, identificamos una extraordinaria diversidad de prácticas sociales, con enorme riqueza de culturas, conocimientos y formas de resistencia y de lucha por la vida. Nadie se rendirá. Los pueblos de las aguas, selvas y campos resisten y no se entregarán al capital. Así también ha sido la lucha de los obreros y de todas las trabajadoras y trabajadores de las ciudades que demuestran cada vez mayor fuerza. Tenemos la convicción de que solamente la lucha conjunta de los pueblos podrá derrotar todas las estructuras de injusticia que sustentan esta sociedad.
Vemos que la resistencia y la lucha viven en todos los territorios de Brasil y del mundo, y estamos convencidos de que nuestra fuerza debe continuar caminando y unirse a las grandes luchas nacionales e internacionales. La lucha de los pueblos en defensa de las aguas es mundial.
Agua es vida, salud, alimento, territorio, derecho humano y bien común sagrado.
Lo que proponemos
Reafirmamos que las diversas luchas en defensas de las aguas dicen alto y claro que el agua no es ni puede ser una mercadería. No es un recurso para ser apropiado, explotado y destruido para el buen rendimiento de los negocios. Agua es bien común y debe ser preservada y gestionada por los pueblos para las necesidades de la vida, garantizando su reproducción y perpetuación. Por eso, nuestro proyecto para las aguas tiene a la democracia como un pilar fundamental. Es solamente por medio de procesos verdaderamente democráticos -que superen la manipulación de los medios y del dinero- que los pueblos pueden construir el poder popular, el control social y el cuidado efectivo de las aguas, afirmando sus saberes, tradiciones y culturas en oposición al proyecto autoritario, egoísta y destructivo del capital.
Somos radicalmente contrarios a las diversas estrategias presentes y futuras de apropiación privada sobre el agua, y defendemos el carácter público, comunitario y popular de los sistemas urbanos de gestión y cuidado del agua y el saneamiento. Por eso saludamos y estimulamos los procesos de re-estatización de compañías de agua y saneamiento y otras formas de gestión. Seguiremos denunciando los intentos de privatización y de apertura de capital, como ocurre en Brasil, donde 18 estados manifestaron interés en la privatización de sus compañías.
Defendemos el trabajo decente, basado en relaciones de trabajo democráticas, protegidas y libres de toda forma de precarización. También es fundamental la garantía de acceso democrático y sustentable al agua, junto a la implementación de la reforma agraria y la defensa de los territorios, que garanticen la producción de alimentos con bases agroecológicas, respetando las prácticas tradicionales y buscando impulsar la soberanía alimentaria de las trabajadoras y trabajadores rurales y urbanos.
Estamos comprometidos con la superación del patriarcado y de la división sexual del trabajo, y entendemos que es necesario reconocer que el trabajo doméstico y de cuidados está en la base de la sustentabilidad de la vida. El combate al racismo también nos une en la lucha por el reconocimiento, titulación y demarcación de los territorios de los pueblos originarios y comunidades tradicionales, y en la reparación al pueblo negro e indígena que vive marginalizado en las periferias de los centros urbanos.
Nuestro proyecto es orientado por la justicia y por la solidaridad, no por el lucro. En él, nadie pasará sed o hambre, y todas y todos tendrán acceso al agua de calidad, en cantidades suficientes, así como también a los servicios públicos de saneamiento.
Nuestro plan de acciones y luchas
La profundidad de nuestros debates y elaboraciones colectivas, el suceso de nuestra movilización, la diversidad de nuestro pueblo y la amplitud de los desafíos que precisan ser combatidos nos impulsan a continuar el enfrentamiento al sistema capitalista, patriarcal, racista y colonial, teniendo como referencia la construcción de la alianza e unidad entre toda la diversidad presente en el FAMA 2018.
Trabajaremos, a través de nuestras formas de lucha y organización, para ampliar la fuerza de los pueblos en el combate a la apropiación y destrucción de las aguas. La intensificación y calificación del trabajo de base junto al pueblo, la acción y formación política para construir una concepción crítica de la realidad serán nuestros instrumentos. El pueblo debe asumir el comando de la lucha. Apostamos por su protagonismo y su construcción heroica. Vamos a practicar nuestro apoyo y solidaridad internacional a todos los procesos de luchas de los pueblos en defensa del agua y denunciaremos la arquitectura de la impunidad, que por medio de regímenes de libre comercio e inversiones, concede privilegios a las corporaciones trasnacionales y facilita sus crímenes.
Multiplicaremos las experiencias compartidas en el Tribunal Popular de las Mujeres, para la promoción de la justicia popular, visibilizando las denuncias de los crímenes contra nuestra soberanía, los cuerpos, los bienes comunes y la vida de las mujeres del campo, las selvas, las aguas y las ciudades.
El agua es un don que la humanidad recibió gratuitamente, derecho de todas las criaturas y bien común. Por eso, nos comprometemos a unir mística y política, fe y profecía luchando contra los proyectos de privatización, mercantilización y contaminación de las aguas que hieren su dimensión sagrada.
El Foro Alternativo Mundial del Agua (FAMA) apoya, se solidariza y estimulará todos los procesos de articulación y lucha de los pueblos en Brasil y en el mundo, tales como la construcción del “Congreso del Pueblo”, del campamento “Tierra Livre”, la “Asamblea Internacional de los Movimientos y Organizaciones de los Pueblos”, la “Jornada Continental por la Democracia y Contra el Neoliberalismo”, la campaña internacional para desmantelar el poder corporativo y por el “tratado vinculante” como herramienta para exigir justicia, verdad y reparación frente a los crímenes de las trasnacionales.
Convocamos a todos los pueblos a luchar juntos para defender el agua. Agua no es mercadería. El agua es del pueblo y por ellos debe ser controlada. Es tiempo de esperanza y de lucha. Sólo la lucha nos llevará a la victoria. ¡Venceremos!
Firman la declaración:
Articulação dos Povos Indígenas do Brasil
Articulação Semiárido Brasileiro
Associação Brasileira de Saúde Coletiva
Associação Nacional dos Serviços Municipais de Saneamento
Cáritas Brasil
Central de Movimentos Populares
Conselho Nacional das Populações Extrativistas
Confederação Nacional dos Urbanitários
Confederação Nacional das Associações de Moradores
Coordenação Nacional de Articulação das Comunidades Negras Rurais Quilombolas
Conselho Nacional de Igrejas Cristãs do Brasil
Confederação Nacional dos Trabalhadores na Agricultura
Comissão Pastoral da Terra
Confederação Sindical de Trabalhadores/as das Américas
Central Única dos Trabalhadores
Federação de Órgãos para Assistência Social e Educacional
Fórum Brasileiro de ONGs e Movimentos Sociais para o Meio Ambiente e o Desenvolvimento
Federação Nacional das Associações do Pessoal da Caixa Econômica Federal
Federação Interestadual de Sindicatos de Engenheiros
Frente Nacional pelo Saneamento Ambiental
Federação Nacional dos Urbanitários
Federação Única dos Petroleiros
Fórum de Mudanças Climáticas e Justiça Social
Instituto Brasileiro de Proteção Ambiental
Internacional de Serviços Públicos
Marcha Mundial das Mulheres
Movimento dos Atingidos por Barragens
Movimento dos Pequenos Agricultores
Movimento de Pescadores e Pescadoras Artesanais do Brasil
Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra
Movimento dos Trabalhadores Sem Teto
ONG Proscience
Rede Mulher e Mídia
Serviço Interfranciscano de Justiça Paz e Ecologia
Sociedade Internacional de Epidemiologia Ambiental
Vigência


 

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III. Internacionalización de las luchas desde abajo.

“Tenemos el placer de invitarlxs a la 1era Formación de cara al G20 que realizamos desde la Asamblea Argentina Mejor sin TLC y las organizaciones  que hemos estado en la lucha contra la OMC el año pasado”.


Seminario de formación G20 

¿Para qué? ¿Para quiénes?

¿Querés saber qué es el G-20? ¿Te interesa saber por qué el Estado argentino gastará más de 150 millones de dólares para que este foro se haga en Argentina? ¿Querés aprender cómo la llegada del G-20 afectará a tu organización?
Viernes 20 de abril, de 16 a 20 hs. Facultad de Ciencias Sociales, Marcelo T. de Alvear 2230, sala 306
El objetivo de esta actividad es (in-)formar sobre lo que se avecina con el G20 en Argentina este ano, ver cómo nuestrxs compas en Alemania se han organizado el ano pasado al respecto y por último, entrar en un debate sobre qué entonces deberíamos hacer nosotrxs.

A grandes rasgos, el plan de la formación será el siguiente:
1) Qué es el G20? Cuál es la postura del gobierno? Cuáles son los respectivos ejes? Grupos de afinidad...?
2) Ejes principales del G20 y qué significan desde una visión del campo popular:
Alimentación, Mujeres/Género,educación/empleo/futuro del trabajo einfraestructura para el desarrollo
3) Experiencias de resistencias con enfoque en Hamburgo 2017
4) Debate
Lxs esperamos!

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II. Internacionalización de las luchas desde abajo.

Convocatoria 1er Encuentro Preparatorio (Inter-)Nacional

de lucha contra el G20

12 de abril de 2018

¡Construyamos puentes entre nuestros países y nuestros pueblos, no muros! ¡Unamos nuestra creatividad para ponerle fin a un sistema que excluye, explota, destruye, levanta muros, criminaliza, contamina y mata! ¡Alcemos nuestras voces y nuestros cuerpos contra las políticas del G-20!
“Despertémonos, humanidad. Ya no hay tiempo.”
Berta Cáceres
Se acerca a paso agigantado la cumbre de los G20 -los 20 países geopolíticamente más influyentes del mundo- el 30 de noviembre y 1ero de diciembre 2018 en territorio argentino, y con la experiencia de la Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC - Construyendo Soberanía" a fines del año pasado, donde decenas de movimientos sociales, organizaciones políticas y colectivos diversos expresamos nuestro rechazo a las políticas de la Organización Mundial del Comercio, en esta ocasión alzamos nuestras voces para dejar bien en claro que dónde vayan los grandes foros del poder global, habrá resistencia de los pueblos de pie, defendiendo nuestros derechos.
Mientras las autoridades de los 20 Estados que se reparten la hegemonía global anuncian que su objetivo es el de "abordar los grandes desafíos globales y buscar generar políticas públicas que los resuelvan", los pueblos tenemos la certeza de que son estos mismos gobiernos y sus políticas los principales culpables de la crisis civilizatoria profunda que atravesamos y de la que se desprenden los problemas que ahora dicen querer resolver.
Pero hay aún más. El G20 no es solamente la Cumbre a fin de año, sino un proceso que incluye más de 60 reuniones previas de los grupos de afinidad (Buisness20, Woman20, Labour20, Think20, Science20, Youth20, Civil20) donde ministrxs, delegadxs y sherpas de los países miembros discutirán los temas centrales de su agenda: mercado laboral y educación funcional a estas necesidades, infraestructura para el “desarrollo”, es decir, para la acumulación de capital y la así llamada “seguridad alimentaria”, o dicho de otro modo, la producción industrial y tecnologizada de alimentos. La mayoría de estas reuniones a lo largo del año corriente tendrán lugar en territorio argentino, de Ushuaia a San Salvador de Jujuy, de Mar del Plata a Mendoza. Será un momento crucial en el que se juntan una vez más los poderes mundiales para decidir sobre el destino de pueblos enteros.
En consecuencia, nos exige una respuesta contundente a quienes luchamos en todas partes contra un modelo depredador que despoja, excluye, destruye, levanta muros, criminaliza y asesina. Queremos y creemos en otro mundo donde las decisiones no sean tomadas en función de los inversores del gran capital, del mercado financiero y del crecimiento económico infinito, sino en miras del buenvivir de los pueblos y de la naturaleza.
Haciéndonos eco de la declaración final de la Cumbre de los Pueblos, convocamos a la continuidad de las resistencias a la presente ofensiva del capital internacional, defendiendo y reafirmando el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Invitamos a todos los movimientos, organizaciones y agrupaciones populares de la Argentina, de Nuestra América y del mundo a participar del 1er Encuentro Preparatorio (Inter-)Nacional de lucha contra el G20 que tendrá lugar el sábado 19 de Mayo de 10 a 18 horas en la ciudad de Buenos Aires, en vísperas de la 1era reunión de los ministros del exterior del G20.
Debatiremos los puntos centrales de nuestra propia agenda en la lucha contra el G20 y definiremos las actividades a desarrollarse durante el año, especialmente en el momento cúlmine de la Cumbre de lxs 20 jefas y jefes de Estado a fines de noviembre. Evaluaremos posibles alianzas y momentos de convergencia. Este encuentro de acción y estrategia será precedido por una formación sobre el G20 para abordar su historia, sus políticas y su impacto - y las protestas populares con enfoque en lo ocurrido en 2017 en Hamburgo. La misma tendrá lugar el día viernes, 18/5 de 14 a 20 hs.
Agenda tentativa de los dos días
Viernes, 18/5 - 14 a 20 hs. Lugar a confirmar
Formación sobre el G20 - su historia, sus políticas, su impacto y las protestas populares con enfoque en lo ocurrido en 2017 en Hamburgo.
Sábado 19/5 – 10 a 18 hs. Lugar a confirmar
10:00 – 11:15 hs. Estado actual del G20 oficial y de la organización de actividades desde el campo popular
11:30 – 13:00 hs. Trabajo en Comisiones (Comunicación, Organización y Logística, Relaciones Políticas (Inter-nacionales), Formación y Actividades durante el año)
13:00 – 14:30 Almuerzo
14:30 – 18.00 Plenario de debate y definición de plan de acción
Se agradece confirmar la asistencia enviando un mail a argentinamejorsintlc@gmail.com. ¡Lxs esperamos!
¡Construyamos puentes entre nuestros países y nuestros pueblos, no muros!
¡Vivamos la solidaridad internacional!
¡Internacionalicemos la lucha, internacionalicemos la esperanza!
¡Unamos nuestra creatividad para ponerle fin a un sistema que excluye, explota, destruye, levanta muros, criminaliza, contamina y mata!
¡Alcemos nuestras voces y nuestros cuerpos contra las políticas del G-20
y a favor de la vida!
¡G-Pueblos al Poder!
Asamblea Argentina mejor sin TLC Página web:https://mejorsintlc.org
Twitter: @mejorsintlc

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I. Internacionalización de las luchas desde abajo

Entrevista a James Petras, activista y académico estadounidense
"Internacionalizar la lucha y profundizarla, afectando a los instrumentos de poder"
6 de abril de 2018


Por Mario Hernández (Rebelión)


James Petras habla sobre la cultura de guerra imperante en Estados Unidos y sus efectos en la población. Se refiere a la importancia de la lucha estudiantil actual contra las armas, entre otros temas.

James Petras: 
[…] Lo peor de todo, para hablar claramente, es la cultura de guerra que está fomentando la mentalidad bélica y asesina. Cuando tienes 7 guerras simultáneas por más de 15 años, has sembrado la mentalidad que afirma que el problema se puede resolver con las armas. Y más allá de eso tenemos el gatillo fácil de la policía que cada semana mata afroamericanos y otros más. Y tenemos también a los medios de comunicación donde todas las novelas y los policiales muestran cómo se pueden utilizar las armas para resolver problemas. Los medios de comunicación, la cultura de guerra han creado un tipo de psicosis que penetra la mentalidad de personas que están inestables. Y como los gobernantes desde la época de Reagan están cerrando los lugares que tratan problemas de salud mental, cualquier persona con problemas mentales no tiene lugar donde ir ahora, tiene que buscar algún familiar, pagarle a un psicólogo y mucha gente que tiene problemas no está dispuesta a hacer esto. Entonces, la falta de tratamientos para personas con problemas mentales, la falta de una cultura que cultive la resolución pacífica de problemas y las guerras constantes ha creado el clima para estos asesinatos. Los estudiantes dieron el primer paso, cuestionando las leyes sobre las armas y tratando por lo menos de restringir el acceso y la circulación.
M.H.: En estos días estuve leyendo un libro de relatos que escribiste hace 20 años, en uno comentás cómo comenzó la lucha en Berkeley, y ahora te escucho diciendo “las más grandes movilizaciones desde Vietnam” y estamos a las puertas de un nuevo aniversario del comienzo del Mayo Francés, un 22 de marzo de 1968, pero cuatro años antes comenzó la lucha en Berkeley y fuiste un protagonista principal.
J.P.: Es cierto. Nuestra generación estaba luchando contra las guerras y contra la discriminación racial. Y buscando liberar al pueblo de las guerras, eliminar el racismo institucional. Tuvimos algunos éxitos después de 6 años de lucha, terminando la guerra en Vietnam y avanzando pero no terminamos la lucha por la liberación de las minorías. Ahora tenemos problemas similares con los inmigrantes y la política gubernamental de expulsar a millones de sus trabajos, de sus familias y sus estudios, eso forma parte de esta movilización estudiantil, con mucha simpatía hacia los estudiantes que quieren expulsar del país, hay muchos mexicanos-americanos que han pasado su vida aquí y es muy parecido al problema que tuvimos en los 60, con una diferencia, ahora es mucho más grande y extendida la lucha, va mucho más allá de las Universidades y las aulas de los secundarios, es un problema público porque todas las masacres ocurren en los espacios públicos, atacando a los estudiantes en escuelas públicas.
Ante esto Trump quiere armar a los maestros, al servicio de limpieza, no quiere entrar en la profundidad del problema. Ningún maestro quiere manejar armas en las aulas. ¿Cómo se puede enseñar con pistolas en el cinturón? Es un país de locos y el Presidente Trump está a la cabeza de los locos. En este sentido los estudiantes quieren aprender, quieren profundizar el desarrollo de la educación pública. A las elites no les molestan los asesinatos porque tienen sus hijos en escuelas privadas, no necesariamente enfrentan problemas, están bien protegidas sus comunidades, entonces no están preocupados por las masacres.
M.H.: Te quiero preguntar por el nombramiento de John Bolton.
J.P.: John Bolton es un extremista al estilo Hitler. Quiere resolver todos los problemas con bombas. Cuando habla de Irán habla de tirar bombas, cuando habla de Corea del Norte habla de echar bombas, cuando habla de Palestina habla de asesinatos. Es un partidario 100 % de Israel, casi un agente de Israel. Bolton tiene mucha influencia en el gobierno ahora porque es el principal asesor de seguridad nacional de Trump, entonces él con Pompeo, el nuevo canciller que es otro extremista, piensan con la pistola, no con la cabeza. Ahora están inventando a Rusia como enemigo con esta idea de que estuvo involucrada en envenenar a una ex doble agente pero no tienen ninguna prueba, aunque todos los europeos están agrupados ahora expulsando diplomáticos rusos. Sin pruebas, sin examinar la materia sobre la mesa.
Entramos entonces en un período de mucha volatilidad, de muchas posibilidades de guerras nucleares y es algo que nos tiene que preocupar y espero que pronto construyamos un gran movimiento popular anti guerra. Es una gran necesidad en este momento. Los estudiantes empiezan a tratar el problema de la violencia en las escuelas pero la violencia está generalizada ahora, está pasando más allá de cualquier lugar, se ha extendido a todo el mundo.
M.H.: A comienzo de los 2000 tu presencia a en la Argentina nos ayudó mucho. Sé que tu estado de salud no nos permite tenerte ahora con nosotros. Pero si pudieras venir a la Argentina, ¿qué nos dirías?
J.P.: Lo primero es movilizaciones unificadas, cada sector ahora hace huelgas: los mapuches, los maestros, cada sindicato tiene su propia reivindicación... La primera cuestión es unificar las fuerzas. Segundo, extender y profundizar las luchas, como los piqueteros en los 2000 que paralizaron la economía, paralizaron la circulación, paralizaron el funcionamiento del sector financiero. Recuerdo nuestra primera discusión cuando eras un delegado sindical bancario muy activo. Recuerdo que ese era un factor importante atacando el Banco de Boston y otros sectores influyentes en la clase alta. Creo que algo similar debe pasar, la lucha callejera se tiene que profundizar y empezar a afectar el funcionamiento económico. Las denuncias son un paso, las movilizaciones pacíficas son otro paso, pero más allá de eso hay que paralizar el funcionamiento de los instrumentos económicos del poder.
M.H.: Te dejo el cierre.
J.P.: Creo que lo importante es un diálogo que podría internacionalizarse. Ahora hay ataques contra el gobierno de Venezuela, hay enfrentamientos en Brasil, están preparando atacar al gobierno de Bolivia, lo que falta es una Internacional, un agrupamiento de todos los afectados por la ultra derecha que ha tomado el poder. Creo que una gran asamblea internacional de representantes y delegados de los sectores populares sería muy importante. Tenemos que internacionalizar la lucha y profundizarla, afectando a los instrumentos de poder. 

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V. Desde las luchas de diversidades de abajo sin fronteras vs. progresismo.

IIRSA: Resistencias desde 

los territorios indígenas a

este nuevo ciclo de colonización


14 de marzo de 2018
Los hechos demuestran que IIRSA está provocando una acelerada destrucción de la Amazonía, del ecosistema del Pantanal, de los Andes y del Chaco, dañando territorios de los pueblos indígenas, comunidades costeras y ribereñas, desplazando miles de personas, con pérdida de biodiversidad, de medios de vida, agravando la pobreza y arriesgando la pervivencia de las futuras generaciones.
Por Ely Jiménez Cortés
5 de marzo de 2018
En América latina el siglo XXI se abre con la violenta expansión, material y simbólica, de las fronteras extractivas hacia espacios que solo parcialmente habían sido ‘integrados’ al mundo capitalista, y en los cuales se despliega la vida de pueblos y naciones indígenas que han logrado resistir sucesivos procesos de conquista. Los mundos indígenas se enfrentan a un nuevo ciclo de colonización, donde las opciones para el saqueo se multiplican, como señala Guillermo Tascon de la OIA: “La fiebre del oro y la plata de la primera conquista hizo que no vieran los bosques, el agua, el conocimiento; de pronto la codicia nos salvó a muchos pueblos, porque se llevaron apenas lo más visible y lo que era valioso en ese entonces. Pero ahora todo puede convertirse en oro, en dinero. Vienen hasta por los olores de las plantas, por las palabras bonitas de los abuelos y las abuelas…Sobre nuestros territorios los empresarios y el Estado pintan mapas de recursos naturales donde nunca aparece un indio, y hablan de las tierras como si fueran baldías; otra vez no tenemos alma, no somos seres humanos…”
Mediante programas multinacionales como el Proyecto Mesoamericano (Ex Plan Puebla-Panamá) y la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) del COSIPLAN, la máquina extractivista responde a las demandas del capitalismo depredador con megaobras que derriban las barreras naturales que dieron resguardo a los mundos indígenas en resistencia. No se trata de obras aisladas ejecutadas por gobiernos locales o nacionales, sino de programas de planificación territorial, de largo plazo, que son promovidos por la banca multilateral (liderada por el BID) y consensuados como política de Estado. El avance de las obras se legitima con el ‘evangelio’ desarrollista, que promete ‘superar la pobreza’, ‘generar emprendimientos’ y ‘reconocer el valor agregado de la diferencia cultural’. Así, sin renunciar al uso tradicional de la violencia, este nuevo ciclo de colonización se sostiene en la materialidad de la infraestructura, que avanza lenta y silenciosamente.
En la región sudamericana, IIRSA-COSIPLAN abre los territorios con infraestructuras viales (carreteras, puentes, túneles, hidrovías, etc.) que agilizan la circulación de los bienes que se consideran ‘mercancías’ y, paralelamente, nutre los emprendimientos extractivos con megaproyectos energéticos (hidroeléctricas, centrales nucleares, termoeléctricas, redes eléctricas, etc.). Si bien estas obras no se limitan a los territorios indígenas, es ahí donde han encontrado mayor resistencia. Efectivamente, desde sus inicios el año 2000, las obras IIRSA han desencadenado intensos conflictos territoriales que, paradójicamente, evidencian la capacidad de los pueblos y naciones indígenas para enfrentar, en condiciones de extrema desigualdad, las estrategias de ocupación territorial. Pueblos que la historiografía oficial había declarado extintos, se posicionan contra la IIRSA, desarrollando discursos reivindicativos y articulando alianzas con otros sectores subalternizados.
Aunque no se puede obviar que amplios sectores indígenas han asumido la lógica desarrollista y naturalizado la necesidad de infraestructura como requisito para un mejor vivir, se debe reconocer a los sectores críticos que en defensa de su territorio denuncian el carácter genocida del plan IIRSA-COSIPLAN. En esta línea, la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), ha declarado: “Las naciones y pueblos indígenas venimos sufriendo los impactos socio-ambientales y la violación de nuestros derechos humanos como efecto de la implementación de estos proyectos. Los hechos demuestran que IIRSA está provocando una acelerada destrucción de la Amazonía, del ecosistema del Pantanal, de los Andes y del Chaco, dañando territorios de los pueblos indígenas, comunidades costeras y ribereñas, desplazando miles de personas, con pérdida de biodiversidad, de medios de vida, agravando la pobreza y arriesgando la pervivencia de las futuras generaciones”. Más allá de estos impactos ecosistémicos, la ejecución de proyectos IIRSA-COSIPLAN se asocia a un ‘régimen extractivista’ que las impone a través de complejas estrategias de control social, que consideran:
(a) La negación de la presencia indígena en los territorios que serán intervenidos. En este caso se ponen en juego dos mecanismos; por un lado, asumir que se trata de territorios no habitados, baldíos, que deben ser aprovechados; y por otro, negar el carácter de indígena a las poblaciones que lo habitan. En ambas situaciones, la negación supone que la consulta indígena, estipulada en el Convenio 169 de la OIT, no es necesaria ni pertinente.
(b) La aplicación selectiva y burocrática de la consulta indígena. En escenarios de conflicto, se aplica la consulta, pero solo a sectores afines o desinformados. Aquí suele operar una aplicación burocrática, que reduce el proceso de consulta a un taller informativo y/o la aplicación de una encuesta individual, que no reconoce las estructuras políticas internas. Generalmente, ésta se aplica cuando el proyecto ya está diseñado y puede usarse para negociar compensaciones.
(c) La implementación de campañas comunicacionales que favorecen el apoyo a las obras. Estas tienen el objetivo de neutralizar el rechazo y se sostienen en discursos de progreso y desarrollo, que dan centralidad a la generación de empleos. Las campañas suelen usar las memorias y tradiciones locales para lograr que las poblaciones se identifiquen con las obras, además de apelar constantemente al ‘bien común’ de la nación en oposición a los intereses particulares de ciertos grupos, que son estigmatizados como ‘conservadores’, ‘antidesarrollistas’ y en algunos casos ‘ignorantes’.
(d) La fragmentación de los proyectos y su desconexión del plan IIRSA. Es común que los proyectos sean divididos en tramos o etapas para tramitar los estudios de impacto e invisibilizar su impacto total. Esto también permite que se presenten como iniciativas locales, focalizadas, que responden a necesidades inmediatas, presentándose como desconectadas de IIRSA-COSIPLAN, de esta forma evaden el debate sobre la planificación territorial y el modelo de desarrollo que conlleva.
(e) Disociar los proyectos IIRSA de los emprendimientos extractivos. Discursivamente se niega o, por lo menos, invisibiliza la relación de las obras de infraestructura, como carreteras o hidroeléctricas, con megaproyectos mineros, hidrocarburíferos, agroindustriales, forestales, etc., que son rentables gracias a ellas. Así se gestiona el rechazo al extractivismo, argumentando que una carretera no explota la naturaleza y una hidroeléctrica es energía renovable.
En su conjunto estas estrategias buscan la ‘pacificación’ de las naciones y pueblos indígenas cuyos territorios serán intervenidos por una obra. En este punto es importante señalar que dichas estrategias, aunque con matices, están presentes en países que claramente asumen el multiculturalismo neoliberal, que les permite gestionar la diferencia cultural bajo las lógicas del mercado (por ejemplo, Chile), y también en los Estados Plurinacionales que constitucionalmente reconocen ciertos niveles de autonomía indígena (Bolivia y Ecuador). En ambos casos, IIRSA-COSIPLAN se ha despolitizado y aceptado como un programa técnico, sin cuestionar su rol como soporte material de la expansión extractivista y, consecuentemente, del ejercicio colonizador.
Algunos conflictos emblemáticos
El plan IIRSA-COSIPLAN está avanzando, hoy son cerca de 600 proyectos y cada uno de ellos se asocia a otras iniciativas que, sin ser parte de la plataforma, la potencian. La transformación de los territorios está en marcha, pero también las resistencias. En estos 17 años, la conflictividad territorial sudamericana se ha intensificado y las reivindicaciones han abierto un nuevo ciclo, donde el control territorial se ha posicionado en el centro del debate político. En los primeros años, la conflictividad derivada de obras IIRSA, se focalizó en tierras amazónicas, la máquina se abría paso desde el Atlántico, hoy está emerge, aun lentamente, en los territorios que miran al Pacífico. En este contexto, destacamos los siguientes conflictos:
(a) Conflicto por la variante San Francisco-Mocoa en el Putumayo (Colombia). Este proyecto es parte del EID Amazonas, que conecta los puertos de Belem do Pará (Brasil) y Tumaco (Colombia) y, por ende, los océanos Atlántico y Pacífico. Este corredor atravesaría la ruta ancestral Zachamates transitada por los sanadores tradicionales y caminantes de los pueblos Kamentsa e Inga. El gobierno colombiano negó la presencia de estos pueblos, argumentando que no había población habitando estos terrenos. La respuesta indígena es que son sus lugares sagrados, no se habitan porque están en resguardo, es el lugar donde nace el agua que los alimenta a ellos y otros pueblos. Los Kamentsa e Inga denuncian que el tramo abrirá el camino a las mineras y petroleras, que los desplazarán de sus territorios y destruirán la vida en el Putumayo. Los Kamentsa y los Inga se han movilizado con marchas y bloqueos, haciéndose parte, junto a otros 14 pueblos del Putumayo, de la Minga por la Vida, movilización indígena de carácter nacional.
(b) Conflicto por la hidroeléctrica Cachuela Esperanza (Bolivia). Este proyecto forma parte del Complejo hidroeléctrico del Río Madera, que incluye también las hidroeléctricas San Antonio y Jirau en Brasil; este complejo forma parte del EID Perú-Brasil-Bolivia. Es un proyecto muy polémico, ubicado en el oriente boliviano. Ha sido rechazado fuertemente por la CIDOB orgánica, institución que agrupa a los pueblos indígenas de tierras bajas (Amazonía y Chaco). Su detractores argumentan que no es una obra necesaria para el pueblo boliviano, pues su función es exportar energía a Brasil a un altísimo costo ambiental, principalmente por el riesgo de grandes inundaciones que afectarían a pueblos indígenas como los Chacobo, uno de los 14 pueblos que habitan la zona. La construcción de esta obra alteraría las dinámicas ecosistémicas de su entorno inmediato y tendría repercusiones en toda la zona del Beni. Si bien el descontento se ha instalado en la escena pública y ha convocado el apoyo urbano, aún se mantiene como un conflicto latente.
c) Conflicto por el tramo II de la carretera Villa Tunari- San Ignacio de Moxos (Bolivia). Más conocido como el conflicto del TIPNIS, se trata del conflicto más intenso que ha vivido la Bolivia postconstituyente. Si bien el tramo no está en la cartera de IIRSA-COSIPLAN, éste se articula con el corredor Bioceánico Norte que conecta el eje sojero de Rondonia (Brasil) con las costas peruanas y desde ahí con los mercados asiáticos. Desde el 2011, que la construcción del tramo, atravesando un parque nacional y el territorio de los pueblos yuracaré, mojeño y chiman, ha convocado un radical rechazo por parte de indígenas y no indígenas. Las movilizaciones, especialmente las marchas de más de 60 días (de la Amazonía a La Paz) generaron una fuerte crisis política que desestabilizó al gobierno de Evo Morales quien el 2012 debió suspender la obra. Hoy el conflicto nuevamente se hace público tras el anuncio presidencial que ha dado el ‘vamos’ al proyecto, desconociendo los acuerdos previos.
(d) Conflicto por la carretera Interoceánica Sur (Perú). Esta obra forma parte el EID Perú-Brasil-Bolivia; y su objetivo es unir el Acre y el Sur del Perú, pasando por las regiones de Madre de Dios, Cuzco y Puno. Esta obra pondría en riesgo a los indígenas en aislamiento voluntario, además de incrementar la migración andina hacía la región amazónica y la invasión de tierras indígenas en general. En este caso la resistencia indígena fue mucho más focalizada y no concitó solidaridades masivas a nivel nacional. Sin embargo, es importante mencionar el caso por su rol en el escándalo de corrupción protagonizado por la empresa Odebrecht, que aun remece la política peruana y brasilera.
Estos casos ejemplifican claramente la intensidad y el impacto de los conflictos territoriales derivados de la implementación de obras IIRSA-COSIPLAN. Como ya se ha señalado, estas obras no se concentran en territorios indígenas, pero es ahí donde la defensa territorial es más intensa, pues lo que está en juego es la reproducción de territorialidades y sistemas de vida que se despliegan fuera, o en los márgenes, del sistema capitalista. Los proyectos de IIRSA-COSIPLAN ejercen sobre estos territorios un violento proceso de colonización, en que los territorios son domesticados bajo lógicas capitalistas y las identidades gestionadas en función de las nuevas dinámicas de acumulación. Las obras avanzan, pero los pueblos y naciones indígenas se resisten, no han sido derrotados.

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IV. Desde las luchas de diversidades de abajo sin fronteras vs. progresismo.

Rexistir: Tejiendo cuerpos territorios

14 de marzo de 2018
Las mujeres de América Latina, Abya Yala, nos enfrentamos diariamente a la violencia hacia nuestros cuerpos territorios provocado por el sistema capitalista extractivista, colonial y patriarcal. Es hora de denunciar estas violencias y tejer las luchas por la defensa y liberación de nuestros cuerpos territorios.
Con el fin de visibilizar y denunciar las múltiples violencias que sufren las mujeres defensoras ambientales de América Latina, se lanzó la campaña “Rexistir: Tejiendo cuerpos territorios”.
La campaña promovida por la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales difunde la problemática a través de trabajos audiovisuales y artículos de opinión.
La estigmatización, la criminalización, la violencia sexual, los asesinatos, el despojo de tierras y la contaminación de la naturaleza son algunas manifestaciones de violencia que se abordan en la iniciativa.
“Rexistir, como palabra sensibilizadora en esta campaña, recoge el sentido de la resistencia histórica de los pueblos y las mujeres frente al modo de vida capitalista y patriarcal y los efectos de destrucción socioambiental que genera”, se explica en la página web de la campaña.
Objetivos de la campaña
La campaña tiene el objetivo de informar para promover un papel más activo de denuncia y defensa frente a la problemática de violaciones de los derechos humanos de las mujeres y de la naturaleza.
Asimismo, busca incidir en el seguimiento y cumplimiento de las políticas públicas y los instrumentos internacionales que garanticen los derechos humanos, la protección y la seguridad de las defensoras con enfoque de género.
Para conocer más acerca de esta campaña, descargue el PDF a continuación:

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Campanas_y_Acciones/Rexistir_Tejiendo_cuerpos_territorios

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III. Desde las luchas de diversidades de abajo sin fronteras vs. progresismo.

¿Es el feminismo 
un movimiento transversal?
13 de marzo de 2018



Por Rafael Silva (Rebelión)
"Para quienes creemos que un modelo que destruye el planeta atenta directamente contra las personas, preguntarse si la huelga feminista del próximo 8 de marzo es ideológico, político u otros adjetivos más que vienen aplicándole algunas organizaciones a este movimiento internacional imparable y necesario, es sencillamente absurdo. Yo me pregunto, ¿cómo no va a ser ideológico y político? ¿Quiénes han consolidado y mantenido en el tiempo un modelo heteropatriarcal, machista, jerárquico, insostenible, implacable, agresivo, individualista, competitivo, violento, que fomenta la desigualdad, la injusticia social, la invisibilización de las mujeres, el consumo incontrolado y la apropiación en manos de unos pocos de los recursos naturales de los territorios para hacer caja?" (Isabel Brito) 
"El feminismo es una enmienda a la totalidad hacia una forma de organización social, económica y política que aplica contra las mujeres una injusticia distributiva y una injusticia de reconocimiento" 
(Tania Verge, Profesora de Ciencia Política y Directora del Departamento de Igualdad de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona) 



Pues si entendemos "movimiento transversal" identificándolo con la superación de las ideologías, la respuesta a mi juicio es que no. Ocurren básicamente dos fenómenos que interfieren en que el feminismo pueda entenderse en su completa dimensión, y por tanto como parte de una ideología que aspira a un mundo igualitario con mayor justicia social. De un lado, vivimos en sociedades alienadas y alienantes, donde la madurez política e intelectual de la mayoría de las personas deja mucho que desear, precisamente porque todavía nos colea un pasado político caracterizado por la represión en todos los órdenes de la vida. Y por tanto, multitud de pensamientos, ideas, clichés, proclamas y falacias gobiernan la mentalidad de una gran parte de la población. En este sentido, y los sondeos que realizan cada cierto tiempo las agencias y medios de comunicación lo ponen de manifiesto, no existe una idea clara y completa sobre lo que implica el feminismo. Los datos son abrumadores en demostrar que se posee por parte de muchas personas una idea equivocada, incompleta o errónea del feminismo, o incluso que no se tiene absolutamente ni idea de en qué consiste. Se asocia por ejemplo con posturas supremacistas, discriminatorias hacia el hombre, e incluso si introducimos también la perversa influencia de la Iglesia Católica (véanse las recientes declaraciones del Obispo de San Sebastián), que descalifica lo que ellos llaman la "ideología de género", o de las organizaciones de ultraderecha, el caos está servido. La idea básica es que el feminismo persigue la igualdad entre hombres y mujeres. Punto. Parecería que a esta idea se pueden unir tanto mujeres (y hombres) de izquierdas como de derechas, pero como vamos a ver a continuación, la cosa no es tan simple. 

Por otro lado, la derecha en nuestro país (supongo que este fenómeno es extrapolable al resto de países) actúa con un cinismo impresionante, que desborda todas las expectativas. La derecha política, social y mediática jamás ha creído en el feminismo (una de las leyes más recortadas en los PGE de Rajoy ha sido la Ley de Violencia de Género de la época de Zapatero), pero cuando se ven desbordados por un tsunami social que desborda las calles, las plazas, los centros de trabajo, las Universidades, etc., entonces intentan adherirse de forma cínica a dicha causa, simplemente para no perder, digamos, el tren de la actualidad. Y de ahí que un argumento falaz y recurrente haya sido el alegar eso de que "el feminismo es un movimiento transversal", para apuntarse el tanto de que ellos y ellas, la derecha de este país, también están por la causa. Pero nada más lejos de la realidad.

Es cierto, como muchas mujeres de diferentes pensamientos han expresado, que para estar en la pasada Huelga del 8-M (que ha sido todo un éxito, dicho sea de paso) no era imprescindible estar de acuerdo con todos los puntos expresados en el Manifiesto que las asociaciones feministas habían publicado, pero una cosa es esa, y otra cosa muy distinta es concluir que el feminismo no implica ninguna ideología concreta. Lo expresaremos de otra forma: toda mujer, cualquier mujer, ha podido apoyar y asistir a dicha huelga porque estaba de acuerdo con determinados aspectos de las reivindicaciones feministas (erradicación de la brecha salarial, acabar con el trabajo precario, etc.), pero una cosa es esa, y otra cosa es ser feminista en toda su dimensión, comprender y asimilar el feminismo como lo que es: una lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, a partir de la abolición de los dos sistemas que explotan a la mujer: el capitalismo como sistema de dominación económica, y el patriarcado como sistema de dominación cultural. 


Y ello, evidentemente, no puede sostenerse desde posturas ideológicas ligadas al neoliberalismo o al conservadurismo, es decir, el feminismo entendido de forma integral requiere un compromiso ideológico con la erradicación tanto del capitalismo como del patriarcado, y por tanto, es absolutamente incompatible proclamar el feminismo sin proclamar el anticapitalismo y la abolición del patriarcado. Lo repetiremos: algunas mujeres (y hombres, por supuesto) podrán apoyar ciertas medidas concretas que la Huelga del 8-M reivindicaba, pero otra cosa muy distinta es apoyar el feminismo en toda su dimensión, lo cual, como estamos afirmando, requiere un compromiso ideológico más ambicioso. Porque el feminismo pretende erradicar la violencia machista (quizá la manifestación más violenta del patriarcado), pero también es un movimiento contra el sistema económico capitalista que discrimina, explota y precariza a la mujer.

El feminismo pretende abolir la brecha salarial, pero también preconiza el control de la mujer sobre su propio cuerpo, y defiende los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Tania Verge lo ha explicado en los siguientes términos: "Por un lado, el capitalismo produce formas específicas de desigualdad para las mujeres, como una mayor precariedad laboral, la feminización de la pobreza, la división entre trabajo productivo y reproductivo, la segregación vertical y horizontal del mercado laboral o la brecha salarial. Por otro lado, la ideología patriarcal basada en la construcción social del género lo impregna todo de jerarquías de estatus y poder. Estas jerarquías son, a su vez, la base de las violencias machistas". El feminismo persigue un empoderamiento de las mujeres para poder superar ambos sistemas de dominación. 

El feminismo persigue las posibilidades de conciliación de mujeres (y hombres) entre sus vidas laborales y personales, pero también acabar con la división sexual del trabajo que relega los trabajos de cuidados mayoritariamente a las mujeres, así como con la feminización de la pobreza. El feminismo persigue la abolición de la prostitución, pero también el final de las escuelas que segregan por sexos. El feminismo busca acabar con todos los tipos de agresiones machistas, no sólo con las más peligrosas que terminan en feminicidios. El feminismo busca acabar con el acoso sexual, con el acoso laboral, y con los micromachismos que inundan el comportamiento cotidiano de millones de hombres.

En última instancia, el feminismo persigue que ninguna mujer vea restringidos sus derechos políticos, civiles o sociales. El feminismo persigue también erradicar los roles de género desde la infancia, y esto también implica cambiar los modelos educativos vigentes, donde se fomenta en los niños y en las niñas la reproducción de los moldes para su comportamiento futuro. El feminismo tiene que ver con reducir la desigualdad, pero también con respetar la diversidad cultural, sexual, funcional, religiosa, etc. El feminismo es un movimiento que cuestiona todos los modos productivos y reproductivos, y en ese sentido, abre el camino para transformar el mundo. Ello implica medidas de carácter social, pero también medidas y políticas centradas en la educación, en el mercado de trabajo, en el mundo de los cuidados y la dependencia, y también medidas y políticas fiscales, institucionales y de carácter macroeconómico. Todo ello enfocado a erradicar los arraigados estereotipos de género, que se manifiestan desde la escuela, pasando por los modelos de familia, hasta llegar a los más altos ámbitos de la toma de decisiones públicas y privadas.

El feminismo engarza con las líneas ideológicas que vienen complementando el marxismo clásico (o el socialismo, si se quiere) desde mediados del pasado siglo, que básicamente son el pacifismo (expresado en las organizaciones antimilitaristas y los foros contra las guerras) y el ecologismo (que engloba también los movimientos naturalistas y los movimientos en defensa de los derechos de los animales). El feminismo integral se une a dichos movimientos, casa perfectamente con ellos, converge en sus mismos ideales, se organiza en torno a una visión común del mundo, del planeta en el que vivimos, y de los modelos de sociedad a los que queremos migrar, basados en alcanzar mayores cotas de equidad y de justicia social, natural y ambiental. El feminismo también persigue otros modos de participar, así como otros modos de producir, de educar, de cuidar, de relacionarnos, de consumir y de reciclar: de vivir en una palabra. Y sobre todo de redistribuir: los roles, los trabajos, las responsabilidades, las riquezas.
No nos dejemos engañar, por tanto: el feminismo no es un movimiento transversal, es un movimiento de la izquierda social y política, en toda su dimensión, y se sitúa al lado de otros para alcanzar un pleno desarrollo de sociedades igualitarias, justas y avanzadas. Definitivamente, el feminismo es política y es ideología. No tiene nada de movimiento transversal. Obedece a una concepción del mundo muy diferente a la que tienen los que ahora, después del éxito de la Huelga del 8-M, quieren colgarse las medallas. No permitamos que la derecha nos confunda, ni pretenda apuntarse a causas absolutamente incompatibles con su ideario. 

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

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