Construcciones

18 de agosto de 2019

El poder emancipatorio del autogobierno territorial.

De la confrontación 
a la autonomía
 22 de julio de 2019

Por Raúl Zibechi (La Jornada)

La historia del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis se remonta medio siglo atrás, un proceso que llevó a la conformación del Consejo Aguaruna Huambisa en 1977, bajo el régimen militar peruano. Fue también una respuesta de los pueblos wampis y awajun a la colonización mestiza del río Marañón, cerca de la frontera con Ecuador. Poco después rompieron con los jesuitas que trabajaban con ellos y decidieron tomar un camino propio.

En una primera etapa se empeñaron en la titulación de sus tierras, como forma de recuperar la integridad territorial como pueblo. Este proceso implicó muchas ten-siones con los actores externos, militares, empresas extractivas y mestizos colonizadores, y llevó al despliegue fuerzas comunales para desalojar a los invasores, que fue respondido con el encarcelamiento de líderes y dirigentes.
Con la crisis del gobierno militar al comienzo de la década de los años 80, se produjo lo que la socióloga Tania Gómez (autora de una magnífica tesis sobre el gobierno autónomo wampis que inspira este artículo) denomina como una avalancha a la Amazonía, de la mano de las empresas multinacionales en el contexto de la globalización. Hidrocarburos y minería aurífera son las dos actividades que más afectan a los pueblos amazónicos, impulsadas por el gobierno autoritario de Alberto Fujimori (1990-2000).

La crisis sobrevino en 2009, cuando el Estado desconoció los acuerdos que tenía con los pueblos. Los wampis van aprendiendo que tanto las titulaciones como las categorizaciones ambientales de su territorio son herramientas insuficientes. El Estado empieza a modificar los marcos legales para permitir el ingreso de fuerzas globales de enorme magnitud, sin tomar en cuenta las afectaciones en la vida de los wampis, señala el citado trabajo de Gómez.
El 5 de agosto se produjo el enfrenamiento entre indígenas awajun y wampis y fuerzas policiales y militares, luego de casi dos meses de intensa movilización en la Amazonia para la derogación de los decretos que permitían una abusiva explotación de los bienes comunes sin consulta ni consentimiento de los pueblos originarios, con un saldo de 33 muertos entre manifestantes y policías (https://bit.ly/2XROoB2).

La jornada conocida como Baguazo fue un parteaguas, además de la síntesis de un largo e intenso ciclo de luchas amazónicas. En apenas seis años, a caballo de nuevas frustraciones que agudizaron la histórica desconfianza con el Estado (criminalización y divisiones), el pueblo wampi tomó decididamente el camino de la autonomía. Debieron dejar de lado desde las ONG hasta organizaciones nacionales, incluyendo la tentación de la administración municipal. Esta experiencia los convenció, además, de los límites de instituciones que nunca los trataron como iguales, incluyendo las leyes de consulta previa, que no se aplicaron o se manipularon.


Después de la participación en estos procesos, se concluye que la consulta previa es apenas un procedimiento de convencimiento en donde el Estado busca atacar debilidades de la organización para construir autonomía debieron articular las comunidades de dos cuencas (ríos Santiago y Morona) y elaboraron su estatuto autonómico en más de una decena de talleres con amplia participación de las bases.
Uno de los puntos centrales del estatuto destaca: consideramos sin validez alguna, cualquier trato o consentimiento efectuado en favor de las empresas de manera separada o parcial antes de que haya terminado el proceso oficial entre nuestra nación y el Estado peruano.
Los organismos de poder del gobierno autónomo conocen cuatro instancias: la asamblea principal con 96 asambleístas; un gobierno ejecutivo con sus consejeros; gobiernos de ambas cuencas y gobiernos de cada comunidad con sus respectivas autoridades electas.
Como señala el sociólogo peruano Alvaro Giles, se trata del primer pueblo indígena en el país que cambia la estrategia del sindicalismo indígena por la idea del autogobierno. Añade que ya hay otros tres pueblos amazónicos en proceso de fundar sus gobiernos autónomos, por lo que estaríamos frente a una nueva estrategia en el mundo amazónico peruano.

Sólo caben dos observaciones. Una, que la autonomía no es una opción anclada en ideologías, sino en historias y cosmovisiones propias que se despliega para enfrentar desafíos concretos. Lo que nos muestra que estamos ante genealogías diferentes a las de cuño europeo, analizadas entre otros por Castoriadis.

Dos, que los pueblos en movimiento (concepto más adecuado que movimientos sociales) van descubriendo que las autonomías y los autogobiernos territoriales les permiten enfrentar en mejores condiciones el extractivismo depredador, que cualquier otra estrategia que pase por la negociación con el Estado. En los próximos años veremos una proliferación de procesos autonómicos.

La acumulación por despojo y el capitalismo sólo se pueden confrontar y derrotar con otras culturas políticas, por fuera de las instituciones y de los acuerdos por arriba.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=258468


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17 de agosto de 2019

II.Viraje desde la crítica a gobiernos hacia la del capitalismo

La otra cara de Río + 20

Erwin Kräutler (1): "Lula y Dilma son depredadores de la Amazonia"

14 de junio de 2012

Erwin Kräutler, el legendario obispo del Xingu, amenazado de muerte y bajo custodia policial hace seis años, afirma que el PT (Partido dos Trabalhadores) traicionó a los pueblos de la Amazonia y a la causa del medio ambiente. Él también afirma que el proyecto hidroeléctrico Belo Monte provocará la destrucción del Xingu y el genocidio de las etnias indígenas que habitan la región desde hace siglos. Desde hace 47 años en el epicentro de la guerra menos silenciosa e invisible trabada en la Amazonia, Don Erwin Kräutler es una voz poderosa en la historia de Brasil.
Por Urgente24
Ciudad de Buenos Aires (Urgente24). La represa de Belo Monte es una central hidroeléctrica que se está construyendo en el río Xingú en el estado de Pará, Brasil. La capacidad instalada planeada para la represa será de 11.000 MW, por lo que será la 2da. mayor hidroeléctrica brasileña (después de la gigantesca Itaipú, de 14.000 MW), y la N°3 detrás de Tres Gargantas (China), representando 11% de la potencia instalada de Brasil. El proyecto está siendo desarrollado por la compañía eléctrica estatal Eletronorte.
La oposición al proyecto tiene como íconos al jefe indio Raoni, al cantante Sting, al director cinematográfico James Cameron, y al histórico obispo del Xingu, Erwin Kräutler.
El proyecto es criticado por organizaciones ambientalistas y de derechos humanos como Survival International, pues anegaría una extensa área de tierra, destruiría la selva y reduciría las reservas de peces imprescindibles para la supervivencia de distintos pueblos indígenas de la zona, como los kayapó, arara, juruna, araweté, xikrin, asurini y parakanã. También se dice que para ser viable, la represa de Belo Monte necesitaría de otras represas aguas arriba para garantizar un año de flujo circulante de agua, lo que significaría la inundación de más bosques.
Un primer proyecto de construcción de la represa de Belo Monte fue abandonada en la década de 1990, debido a protestas internacionales y nacionales. Pero tanto Luiz Inácio Lula da Silva como Dilma Rousseff han demostrado su intención de continuar con el proyecto.
 El obispo
El lunes 04/06, un hombre corpulento con una cálida sonrisa y el cabello blanco, subió a un avión con destino a Brasil. En verdad, a la Amazonia, que es bastante más que Brasil porque es una causa en sí misma. La selva amazónica es el bosque tropical más extenso del mundo: 6 millones de km2 repartidos entre 9 países, de los cuales Brasil y Perú poseen la mayor extensión, seguidos por Colombia, Bolivia, Ecuador, Guyana, Venezuela, Surinam y la Guayana Francesa. Ecorregión de enorme biodiversidad, se encuentra en peligro. 
Después de 40 días en Austria, su país natal, Erwin Kräutler regresó al Xingu, la zona regada por el largo río amazónico Xingu, uno de los mayores afluentes de la vertiente meridional del río Amazonas, que corre por los estados de Mato Grosso y Pará. 
Precisamente él vive en Altamira, un municipio del estado de Pará.
Erwin Kräutler le dijo a la periodista Elina Brum, que lo entrevistó para el semanario Época (Globo) que era todavía joven y tropezaba con el portugués, cuando descubrió asombrado que el río Rin, es "un arroyo en comparación con el Xingu". 
A los casi 73 años, Erwin suspira de nostalgia por el Xingu. Cada año, él visita 15 parroquias del Xingu. Duerme en barco o en hamaca, respeta la dieta local, a base de pescado en el almuerzo y cena, de lunes a lunes. Él había ido a Austria a buscar recursos para proyectos sociales en la Amazonia. Al regresar a Brasil, lo recibió su escolta: desde hace 6 años que el obispo del Xingu, no da un paso en Brasil sin la compañía de 4 policías que se turnan para proteger su vida. 
Erwin, quien habla tan bien griego como el lenguaje de los Kayapó, recibió y luego enterró a la misionera asesinada Dorothy Stang; hoy dia él vive en la mira de hombres armados, contratados por la élite de Pará para silenciar una voz que hace casi medio siglo defiende a los pobres y vulnerables indígenas, acechados por los depredadores de la Amazonia. 
Él ha escrito con rara coherencia, un capítulo crucial de la historia de la Iglesia Católica, especialmente los religiosos vinculadas a la Teología de la Liberación y a las comunidades eclesiales de base, en la protección de los pueblos de los bosques -y de la propia Amazonia-.  
La mayoría de las etnias indígenas y de las comunidades amazónicas que conquistaron derechos y tierras en las últimas décadas debe al menos una parte de su organización a los sectores más progresistas de la Iglesia Católica. 
Desde que Luiz Inácio Lula da Silva, y ahora Dilma Rousseff, decidieron ejecutar el proyecto hidroeléctrico Belo Monte, el obispo del Xingu ha sido una oposición implacable. Así, él se convirtió en una presencia incómoda para sectores del gobierno y del PT que en el pasado le concedió su apoyo, y ahora recibe el reclamo, cargado por la enorme reputación de un obispo que mantiene la coherencia desde la dictadura militar al presente, en una de las regiones más conflictivas de Brasil. Él ayudó a escribir los artículos de la Constitución de Brasil de 1988 que garantizan los derechos indígenas y dice lo que piensa: dice que el PT es "traidor", que algunas petistas son "fanáticos religiosos", que Lula y Dilma implementaron una "dictadura civil" al "hacer caso omiso de los derechos de los pueblos indígenas afirmados en la Constitución". Y que Lula pasará a la historia como "el Presidente que destruyó la Amazonia y dio el golpe en los pueblos indígenas".
Justo en estos días, el gobierno de Brasil celebra la reunión Río + 20, y por eso es interesante la entrevista de 3 horas de conversación que hizo Eliane Brum. 
Urgente24 eligió comenzar por el final de la entrevista:
-¿Cree usted que la construcción de Belo Monte, marcará negativamente la biografía de Lula y Rousseff? 
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-Si Belo Monte se concreta, Lula será recordado como aquel que destruyó la Amazonía, y golpeó a los pueblos indígenas. Es la expresión más macabra de su orgullo: hacer un monumento de sí mismo a costa de las pueblos que, a través del mismo monumento, condenó a muerte. Y en el fondo, este monumento ayudará más a extranjeros que a Brasil. Lula pasará a la historia como el que devastó el Xingu. No sólo el río, sino con los pueblos del río Xingu. Y a mí no me gustaría cargar una reputación como esa en mi espalda hasta que me muera - y más allá de mi vida en este mundo.  
 -¿Qué quiere decir con "monumento"? 
 -Lula quiere tener ese monumento en su nombre. Lula no tiene ni idea de desarrollo. Desarrollo para él es tener más dinero disponible y exportar, exportar, exportar, aumentar el PIB. Solo que esa obra no hará eco en la mejora de las vidas de las personas. Al contrario.
 -¿Cree entonces que Lula no entiende la Amazonía? 
 -Nunca la entendió. Y mucho menos entiende de  indios. Él nunca se molestó en profundizar sobre eso. Para Amazonia, sólo vino estando en campaña. Pero no tiene idea de la complejidad de la Amazonia y tampoco nunca nadie le preguntó... No se puede comparar Rio Grande do Sul y Pará Cuando visito el sur, me dicen: "Pero ¿usted dónde vive?". Yo respondo: "Altamira". Entonces dicen: "Ah, sí, ¿Altamira? Nosotros también tenemos una tía en Recife". Recife. La gente realmente no sabe dónde está el Norte. Lo confunden con el noreste. Las culturas aborígenes del lugar y las culturas indígenas son diferentes. Y se necesitar vivir aquí para entender eso. Lula nunca lo entendió - y nunca pensé que era necesario entenderlo. Y al final de su mandato, comenzó el delirio.  
 -¿Delirio? 
 -Delirio. Poder. Se deleitaba con las cifras, con las estadísticas. Aquí mismo dijo pavadas. 
 -¿Pavadas?
 -Dijo que las personas que están en contra de Belo Monte son unos "chicos y chicas que no entienden". Él dijo, también, que cuando era más joven, estaba en contra de Itaipu, porque decían, en ese momento, que inundaría la Argentina. Él se burló de el dolor y las demandas legítimas de la gente de Altamira con ideas y experiencias diferentes de las suyas. Yo dije, escuchando el discurso de él: "Dios mío, ¡eso en boca del Presidente!". 
 -¿Descalificando a quien protestaba? 
 –Los descalificó. En el año 2006 en un banquete ofrecido por el entonces gobernador de Mato Grosso, Blairo Maggi, ganador del premio "Motosierra de Oro" por su contribución a la deforestación del país, Lula también había llevado una declaración comprometedora. Identificó a los indígenas, a los quilombolas, a los ambientalistas y hasta a la Fiscalía como "obstáculos" para el progreso. Asimismo, consideró "colgantes" a los artículos de la legislación ambiental, ya que estos parámetros legales estarían trabando el desarrollo del país. Así que la orden es la no de no tener en cuenta o al menos no darle mucha importancia a los impactos sociales y ambientales. De lo contrario el país, de acuerdo con Lula, estaría condenada al estancamiento. Puede ser que el presidente se haya arrepentido posteriormente de lo dicho en forma improvisada, pero los medios ya habían informado de la metida de pata. 
 -¿Cómo ve el discurso "La Amazonia es nuestra", que parece servir para todo, incluso para destruirla? 
 -La Amazonia es nuestra... (Risas) Nunca nadie puso en duda la soberanía de Brasil sobre el Amazonas. ¿Quién lo duda? Quién va a creer en algo así como: "Ahora vienen unos estadunidenses a apoderarse...." No tiene ningún sentido. Eso no sucederá. ¿Quién ve, en sana conciencia, la configuración del mundo de hoy sabe que eso nunca sucederá. Ahora, el mismo Lula y anteriores presidentes que dijeron "La Amazonia es nuestra" se la entregaron a las multinacionales que mandan aquí. ¿De dónde vienen todas esas firmas? Son todas las multinacionales. Tiene su parte brasileña, sin duda. Es necesario tener nombre brasileño, pero el capital...   
 -Pero ese discurso xenófobo suele funcionar, ¿verdad? Transforma un otro hipotético en enemigo más grande y quita el foco de lo que realmente está en juego ... Lo vemos en todas partes, inclusive con nuestros vecinos... 
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-Sí, el nacionalismo es una bestia, ya conocemos la historia. ¿Y qué ocurrió? El nacionalismo es malo, siempre lleva al pueblo la aversión sobre lo que es de afuera. Deteriora toda la relación, porque el mensaje es: "Nosotros somos los tales, los demás no son nada". Incluso se quejan de ello, a veces, cuando andamos por ahí en otros países de América Latina. Recuerdo una reunión a la que asistí en la que todos tenían que presentarse. Yo dije: "soy el obispo de la Circunscripción eclesiástica más grande de Brasil", El Xingu es la más grande prelatura de Brasil y pensé que era importante decirlo, para que entendieran de dónde vengo. Pero me miraron con cierto desdén y dijeron:(Textual en castellano) "En Brasil, todo es lo más grande".  Los países latinoamericanos tienen un fuerte rechazo al imperialismo brasileño.
 -¿Es como si Brasil fuera "el Estados Unidos de América del Sur", verdad? Escucho esa frase por donde camino... 
 -Guardé silencio y no dije nada más. Así que sí, dentro de Brasil, creamos ese tipo de xenofobia, debemos darnos cuenta de que eso es de hace mucho tiempo, pertenece a un período histórico superado. Tenemos que cambiar nuestra cabeza para estar a la altura de este nuevo momento histórico. En un mundo que se dice globalizado no se puede vivir de esa manera. ¿Por qué no hermanarnos realmente? Aquí en Brasil gritamos nuestro disgusto contra el extranjero y cuando el brasileño va a otro lugar, siente lo mismo.
 -Usted vivió en la Amazonia el proyecto de la dictadura militar, la mentalidad del "Brasil Grande". ¿Encuentra similitudes entre el proyecto de desarrollo del Amazonia de la dictadura y el proyecto de desarrollo del Amazonas de los gobiernos democráticos de Lula y Dilma?  
 -Sí. Para mí, la única diferencia es la siguiente: hoy tenemos una dictadura civil... Electa.  
 -¿Por qué una dictadura? 
 -Dictadura es cuando alguien manda sin respetar la Constitución: "Quien manda soy yo". El paradigma es Belo Monte. Contrariamente a lo que Lula afirmó, es un proyecto impuesto. Las audiencias públicas previstas por la ley, eran meros rituales de fachada. Se montó un enorme aparato policial para intimidar a quienes están en contra de Belo Monte. Los que realmente se verán afectados por la represa no tuvieron oportunidad de manifestarse. La mayoría de ellos ni siquiera logró hacerse presente, porque no vive en la ciudad donde tuvo lugar la audiencia. Mantengo hasta ahora la creencia de que las licencias concedidas para el inicio de obra son inconstitucionales. Las cláusulas previamente establecidas por el gobierno a través del IBAMA (Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais Renováveis), como ya dije, no se cumplieron. El caos en la localidad Altamira es la prueba más elocuente de que el gobierno no respetó a una ciudad con más de 100.000 habitantes, tratándola como el basurero del mundo. Los parámetros constitucionales que aparan a  los ciudadanos en términos de salud, educación, saneamiento, vivienda, seguridad, transporte, simplemente no fueron y no están siendo respetados. Y el gobierno lo pasa por alto. No le importa. Y encima hay políticos que con la mayor cara de piedra, dice que es el precio a pagar por el progreso. La verdad es que ni él ni su familia lo pagan. Es Pará que continúa siendo tratado como "colonia", explotado y degradado, condenado a pagar en términos ambientales y de daños por su pueblo, un precio desorbitante por el "progreso" del resto de Brasil.   
 -¿Cómo es los presidentes Lula y Dilma no habrían cumplido con la Constitución? 
 –Los artículos 231 y 232 de la Carta Magna de Brasil, se trata el tema de los indígenas, y están siendo ignorados. Las audiencias previstas en la legislación no ocurrieron. Incluso podemos probar que los indios fueron engañados. Se les prometieron audiencias y luego maquillaron de "audiencia" una reunión informal, en la que los indios fueron meros oyentes y en ningún momento se les pidió opinión. ¡Mala fe! ¡Decepción! ¡Poca vergüenza! Si el gobierno toma posiciones que son incompatibles con la Constitución, entonces el Brasil, como estado democrático y de derecho, está en grave peligro. El gobierno no está por encima de la Constitución. Si el gobierno se comporta en forma inconstitucional, estamos viviendo nuevamente en una dictadura. 
-Edison Lobão, ministro de Minas y Energía, habló de "fuerzas demoníacas contra las represas". Y Ud. ya se refirió a Belo Monte como "monstruosidad apocalíptica". Cuando se refiere a "monstruosidad apocalíptica" ¿qué está diciendo exactamente? 

–Demoníacas son las fuerzas que emplea Lobão para arrasar con el río Xingu. La destrucción no es de Dios. Y Lobão habla sin saber nada de aquí. Yo nunca lo vi aquí. Desde el Planalto se deciden las cosas. Por cierto, ésta es nuestra triste situación aquí en la Amazonía.

Las decisiones siempre se toman en otros lugares, sin conocer nuestra realidad, sin pedir nada a nadie. Nuestro Pará y Amazonas están siendo tratadas como una provincia. Anteriormente Brasil era una "colonia". La metrópoli era Lisboa. Hoy la metrópoli pueden ser Sao Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre... Y nos tratan como una colonia. Carajás es el caso más emblemático: luego de la puesta en marcha del mineral, lo que queda es un paisaje de cráteres lunares. Cuando la referencia es la riqueza natural, se dice en voz alta:. "La Amazonia es nuestra." Por el contrario, cuando el Amazonas necesita la colaboración eficaz, la solidaridad, tenemos la impresión de que no pertenece a Brasil, es otro país. Son 2 discursos contradictorios. "La Amazonia es nuestra", pero en la práctica no es nuestra; sólo es nuestra cuando necesitamos los recursos... 
Fuente: https://archivo.urgente24.com/200604-erwin-kraeutler-1-lula-y-dilma-son-depredadores-de-la-amazonia

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I.Viraje desde la crítica a gobiernos hacia la del capitalismo

Brasil: depredación y exclusión
El proyecto bolsonarista para el Amazonas
9 de agosto de 2019

Por Manuella Libardi
Nueva Sociedad (NUSO)
El gobierno de Bolsonaro desprecia a las minorías que habitan el Amazonas y pretende impulsar un plan de desarrollo depredador que puede impactar negativamente en el ambiente de la región.
En los primeros meses de gobierno, el presidente Jair Bolsonaro priorizó liberalizar los presupuestos para el ministerio de Defensa. De los más de 150 millones de reales destinados a este ministerio, 98% prácticamente la totalidad– va destinado al programa Calha Norte para el Amazonas, un proyecto desarrollado en la década de 1980 que respondía a una preocupación geoestratégica de los militares con la región amazónica. El proyecto Calha Norte aseguraría la presencia de infraestructuras estratégicas para la defensa de la remota y relativamente virgen frontera norte del país.
Técnicos del gobierno aseguran que no hay motivación política alguna detrás de los esfuerzos realizados este año para garantizar esos fondos y que esa asignación tiene una razón simplemente práctica: aumentar la capacidad operacional del ministerio de Defensa.
El gobierno afirma que resucitar el proyecto Calha Norte es fundamental para llevar oportunidades y dignidad a las poblaciones del norte del país, una región que abarca un territorio de 1,5 millones de kilómetros cuadrados a lo largo de ocho estados –Acre, Amapá, Amazonas, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Pará, Rondônia y Roraima–, un área mayor que toda Colombia.
Pero la realidad muestra que Bolsonaro y miembros de su gobierno están más preocupados por combatir las presiones internacionales que intentan impedir la explotación económica exhaustiva de la Amazonía frente a la necesidad de asegurar la dignidad de las poblaciones locales.
En febrero de este año, los ministros Gustavo Bebianno (Secretaría General de la Presidencia), Ricardo Salles (Medio Ambiente) y Damares Alves (Mujer, Familia y Derechos Humanos) viajaron a Tiriós (Pará) para discutir con líderes locales la construcción de un puente sobre el río Amazonas en la ciudad de Óbidos, una hidroeléctrica en Oriximiná y la extensión de la carretera BR-163 hasta la frontera con Surinam.
Si todavía quedaba alguna duda sobre las verdaderas intenciones del gobierno con respecto a resucitar el proyecto Calha Norte, un Powerpoint al que ha tenido acceso Democracia Abierta, presentado durante la reunión para detallar las obras anunciadas por el gobierno de Bolsonaro para la región, no deja lugar a interpretaciones. Las diapositivas dejan claro que se trata de ocupar la región amazónica con infraestructura estratégica para evitar que otro proyecto multilateral de protección de la selva, denominado corredor ecológico Triple A: Andes - Amazonas - Atlántico, pueda ser implementado en el futuro.
«Hay que implementar el Calha Norte sobre la cuenca del Amazonas e integrarlo al resto del territorio nacional, para hacer frente a las presiones internacionales por la implantación del proyecto denominado Triple A. Para ello, es necesaria la construcción de la hidroeléctrica del río Trombetas, el puente de Óbidos sobre el río Amazonas y la implementación de la carretera BR-163 hasta la frontera con Surinam», dice una diapositiva de la presentación.
Durante su campaña en 2018, Bolsonaro citó el proyecto Triple A como una amenaza a la soberanía del país. El proyecto, que se basa en una apuesta de desarrollo llamada Corredor AAA, fue propuesto hace unos años por un ambientalista colombiano con el propósito de formar un gran corredor ecológico que abarcara 135 millones de hectáreas de bosque tropical, que se extendería de los Andes al Atlántico, pasando por el Amazonas, los tres espacios que dan origen a las tres «A».
Según otra diapositiva de la presentación gubernamental, existe actualmente una campaña globalista que «relativiza la Soberanía Nacional en la Cuenca Amazónica», usando una combinación de presión internacional y también de lo que denomina «opresión psicológica» tanto externa como interna. Esa campaña moviliza a ONG ambientalistas e indigenistas, además de los medios, para ejercer presiones diplomáticas y económicas. Implica también a las minorías indígenas y quilombolas para que actúen con el apoyo de instituciones públicas de los niveles federal, estatal y municipal. El resultado de este movimiento, aseguran en la presentación, restringe «la libertad de acción del gobierno».
Por lo tanto, parte de la estrategia de burlar esa campaña globalista es devaluar la relevancia y las voces de las minorías que viven en la región, que al fin y al cabo son quienes más se van a ver afectadas por esas decisiones, tanto si en un futuro se desarrolla el proyecto Triple A como si finalmente lo hace el Calha Norte.
Entre las tácticas citadas en el documento, está la de redefinir los paradigmas del indigenismo, quilombolismo y ambientalismo a través de las lentes del liberalismo y el conservadurismo basadas en las teorías realistas. Esas son, según una diapositiva, «las nuevas esperanzas para la Patria: ¡Brasil por encima de todo!»

El desarrollo previsto 
Concretamente, la región del Calha Nova en Pará está ubicada al norte del río Amazonas, entre los estados de Amazonas y de Amapá. Las ciudades que se destacan en esa región son Oriximiná, Óbidos y Monte Alegre, todas ellas ribereñas. Para alcanzar los objetivos estratégicos, de carácter militar-nacionalista, el proyecto prevé poner en marcha obras de infraestructura que pretenden «desarrollar» la región ampliando carreteras, levantando un puente y construyendo una hidroeléctrica.

La primera parte del proyecto busca ampliar la carretera BR-163, que actualmente conecta Cuiabá y Santarém, hasta la frontera con Surinam. La extensión de la carretera pretende ligar la región a la red nacionalde carreteras y facilitar así el acceso a Manaos, Porto Velho y Caracas, en Venezuela. Esta carretera también mejoraría el acceso a las carreteras que llevan a Perú y a Bolivia.

La carretera BR-163 atravesaría el bajo río Amazonas a la altura de la región de Óbidos, donde sería necesaria la construcción de un gran puente, también previsto en el proyecto. El puente se construiría frente al puerto de Óbidos, en la parte más estrecha del bajo río Amazonas, que tiene menos de 2 kilómetros, pero cuyo canal llega a los 100 metros de profundidad. El objetivo del puente es también posibilitar que el ferrocarril EF-170 (Ferrogrão) siga acompañando la carretera BR-163 hasta el puerto de Óbidos, y por lo tanto deberá albergar una carretera ferroviaria.
La tercera fase del proyecto prevé la construcción de la central hidroeléctrica de Oriximiná, en el río Trombetas. Según indican las diapositivas, la hidroeléctrica tendría capacidad para generar energía para todo el Amazonas, con la promesa de acabar con los apagones en Manaos, Macapá y Boa Vista.

El contexto político internacional 
El proyecto Calha Norte fue desarrollado en 1985, durante el gobierno de José Sarney, cuando el contexto internacional aún era el de Guerra Fría y Brasil vivía bajo la influencia de Estados Unidos. Una de las justificaciones del proyecto fue la fuerte presencia de efectivos cubanos en Surinam, lo que, en aquella época, sugería una hipotética amenaza de corte comunista para Brasil.
Además de la supuesta amenaza comunista, otro motivo era la existencia de las guerrillas colombianas, principalmente el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Similarmente, el gobierno también quería combatir el contrabando en la frontera y los conflictos entre empresas mineras, garimpeiros (mineros informales) e indígenas.
En la década de 1980, el proyecto fue fuertemente criticado por las poblaciones locales, que creían que la presencia militar en sus territorios tendría un efecto negativo sobre los habitantes y los recursos naturales. Durante esa época, la Iglesia católica fue la única institución del país en oponerse oficialmente al proyecto, afirmando: «El proyecto acelerará el proceso de destrucción de la cultura indígena, además de representar un desperdicio de recursos financieros, materiales y humanos que podrían ser destinados a obras de infraestructura y apoyo a la población del Amazonas». Además, la Iglesia también denunciaba que el Calha Norte afectaría a 50.000 indígenas de 33 naciones.
La gestión del presidente Fernando Collor de Mello (1990-1992) coincidió con la caída del Muro de Berlín, lo que hizo que el Calha Norte bajara en la lista de prioridades del gobierno. Las obras que ya habían sido iniciadas como parte del proyecto –como hospitales– fueron desactivadas en esa época, lo que demostró que el interés final nunca había sido el desarrollo de la región, sino geopolítico.

En este sentido, desde el punto de vista de las relaciones comerciales y financieras, con la redefinición del orden internacional en los años 90, los intereses pasan a tener un carácter multipolar. Aun así, la situación global se transforma en unipolar desde el punto de vista militar, ya que con la caída de la Unión Soviética EEUU pasa a ser la única potencia realmente operativa. Con esa reestructuración, la nueva política de defensa nacional brasileña pasa a incluir cuestiones como el terrorismo, el contrabando, el narcotráfico y la biopiratería en el Amazonas. Por lo tanto, al final de los años 90, en coincidencia con el final del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, el proyecto vuelve a ganar visibilidad.
Pero debido a estos cambios en el orden internacional, surgen cuestiones medioambientales y de protección del Amazonas frente a la explotación, particularmente internacional, y el proyecto gana una nueva importancia, así como una nueva interpretación, durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. En esa fase, se pasa a priorizar la protección y el desarrollo económico y social de la frontera, teniendo en cuenta la sostenibilidad y también la defensa de las culturas existentes.
No bajar la guardia 
Durante sus tres décadas de existencia, el proyecto evolucionó de ser meramente militar a un ser proyecto integral que busca el desarrollo de la región y de los pueblos ribereños. Pero eso no es lo que estamos viendo hoy, como lo demuestran las diapositivas de la reunión celebrada este año. El proyecto, nuevamente reavivado por el gobierno de Bolsonaro, implica retroceder a los años 80 y restablecer tácticas que ya se mostraron fracasadas.
El desarrollo de la región es necesario, ciertamente. Los pueblos ribereños requieren de mayor acceso a la producción nacional y a la igualdad. Pero es importante recordar que la región ha sido históricamente utilizada para fines políticos que poco tenían que ver con el desarrollo y la preocupación por el bienestar de las poblaciones locales.
La información mostrada en las diapositivas evidencia el desprecio por parte del gobierno de Bolsonaro por la sostenibilidad y las minorías que habitan las regiones del Amazonas. Esto pone en evidencia una vez más que el desarrollismo de corte neoliberal no puede venir a costa de los (pocos) derechos conquistados con sangre de aquellos que continúan luchando por su existencia y también por nuestros bosques y recursos naturales.
El desarrollo de la región amazónica tendrá que llegar. Pero en ningún momento podemos bajar la guardia y dejarnos engañar por las mentiras de este gobierno, que dice estar buscando el bienestar de la gente cuando en realidad trabaja para enriquecer a unos cuantos constructores de infraestructuras y depredadores de la floresta amazónica, que amenazan con matar lo que queda del pulmón del mundo y sus humildes habitantes.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=259169

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23 de junio de 2019

Elecciones 2019 para ¿legitimar Vaca Muerta como porvenir venturoso?

La verdadera grieta:

viaje a Allen, tierra de fracking



Casas fracturadas por las perforaciones del fracking. Barrios contaminados y enfermos. Productores sin tierras. Sospechas, políticos, dólares, pobreza, y vecinos que no se quedan quietos: cómo sostener la vida en medio de un modelo de muerte.
POR SERGIO CIANCAGLINI
Jeremías tiene ocho años, se está quedando calvo, y me muestra la grieta.
Es una rajadura en la pared, de abajo hacia arriba, consecuencia de los temblores que emergen desde el fondo de la tierra hasta las casas del barrio Costa Blanco, en Allen, Alto Valle de Río Negro.
Hay más grietas que atraviesan los dormitorios, el baño, la cocina, cada ámbito de la vida. Ocurre en esta y en todas las casas del barrio, y de varios barrios de la ciudad de 35.000 almas. Allen es la Capìtal Nacional de la Pera, pero descubrió que está emplazada sobre la punta oriental de esa gigantesca formación subterránea de hidrocarburos llamada Vaca Muerta.
Jeremías sonríe, quiere ver cómo están saliendo las fotos. Le queda el 30 por ciento del pelo. Alejandra, su mamá, lo observa: “No sabemos por qué se le cae. Me dicen que puede ser un virus en el medio ambiente que se le pegó, o a lo mejor otra cosa. Tardaron dos meses en darme turno. Le recetaron pastillas re caras, pedí ayuda en Desarrollo social y no me dieron, conseguí comprarlas, pero nadie te dice nada seguro. No sé si los médicos no saben, o saben, pero no te quieren decir para no meterse en problemas”.
El paisaje de Allen va quedándose calvo de chacras, de álamos y de frutales que son desplazados por instalaciones cercadas en las que se ven hombres con cascos amarillos, camiones desmesurados, amasijos de cañerías que penetran la tierra, sistemas de válvulas a las que el vecindario llama “arbolitos de navidad”, y torres de hasta 50 metros de altura.
No existen aquí los clásicos guanacos petroleros: se acabó lo que se daba. El petróleo y gas que quedan en el país están atrapados en la llamada roca madre. Para capturarlos hay que romper esa roca.
Por eso de cada torre baja un trépano, taladro gigante que perfora la tierra hasta 3.000 o 4.000 metros de profundidad: un agujero equivalente a un edificio de 1000 pisos hacia abajo. La excavación genera parte de los temblores que rompen las paredes de las casas cercanas.
Cuando el trépano llega a más de 3.000 metros de profundidad, la perforación se ramifica horizontalmente para fracturar la roca madre que contiene los hidrocarburos fósiles. De la perforación original nacen 5 o 6 “pozos horizontales” con caños que se extienden bajo tierra en distintas direcciones a lo largo de 3 o 4 kilómetros en cada caso.
Se inyectan entonces un total de 30 millones de litros de agua a alta presión, un cóctel que incluye arenas de sílice y alrededor de 600 químicos para mantener abierta cada grieta, disolver los hidrocarburos, y extraerlos luego a la superficie como flowback, un reflujo de barro tóxico, gas y petróleo.
Esta destrucción y licuación de la roca madre a alta presión genera más temblores –entre otras cosas- y sólo en Allen se multiplica por 130 pozos. Jeremías, la pelota, su primo Santiago, la calle de tierra, las casas, y todo lo que se ve alrededor, está instalado sobre una gigantesca red subterránea de caños puestos allí para romper el subsuelo.
Esa es apenas una de las formas de entender cómo funciona el fracking o fractura hidráulica, la grieta que atraviesa territorio, agua, aire y vidas de la gente de Allen a la que demasiadas veces le cuesta entender dónde está parada.

Toxi tour

La idea de Vaca Muerta como la salvación nacional es una superstición nacida en 2010 durante la gestión kirchnerista, obviamente promocionada también por el actual gobierno. La geografía del asunto parecía centrarse en Neuquén, con un conflicto que sigue vigente: gran parte de la explotación involucra a comunidades mapuche que resisten como pueden amparados por la razón y por las leyes.
Pero en 2011 se instaló un pozo de fracking en Allen, en una chacra frutícola propiedad de un familiar de la socióloga Maristella Svampa, quien ha escrito el libro Chacra 51 sobre el tema. Nació la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua Allen. La movilización vecinal logró que el Concejo Deliberante sancionara por unanimidad en 2013 una ordenanza prohibiendo el fracking. La intendenta Sabina Costa elevó el tema, el gobierno provincial reclamó, y el Superior Tribunal de Justicia provincial fracturó la ordenanza declarándola inconstitucional bajo el argumento de que el subsuelo lo maneja la provincia.
Fue un golpe de desaliento para la Asamblea, mientras las chacras de Allen iban siendo perforadas por decenas de pozos hasta llegar a los actuales 130 que exhibe la EFO (Estación Fernández Oro).
Del lado incansable de la historia de la Asamblea quedaron Luis Partearroyo y el matrimonio de Lidia Campos y Juan Carlos Ponce, quienes recorren barrios y juzgados decididos a no resignarse. Dice Juan Carlos, gasista matriculado: “Hubo muchísimos problemas, explosiones, incendios. Empezaron en 2014: se les trabó el trépano bajo tierra, y para sacarlo tiraron unos 40.000 litros de gasoil, cosa prohibida. Al destrabarse, algo hizo chispa y se armó el incendio. Acá nos destruyen para un beneficio que no se ve por ningún lado. Y lo que uno ve es problemas respiratorios, de piel, de tiroides, mucho cáncer”.
Lidia suma pistas: “Hay además muchos abortos espontáneos, y también muchas chicas y mujeres con menstruaciones largas, que terminan anémicas. El hospital no informa nada. Lo único que hizo Salud Pública la vez pasada fue empezar a regalar broncodilatadores”.
La palabra “muchas” indica una constante socioambiental argentina: la gente sabe lo que ocurre pero no hay estadísticas, salvo que las propias asambleas se pongan a contabilizar enfermedades y muertes.
Con el broncodilatador cerca anda don Rubén Ibáñez, paisano de 66 años. Vive a 40 metros de uno de esos explosivos pozos, apenas separado por un canal de riego. Es parte del “toxi tour” que proponen Juan Carlos y Lidia.
La grieta corre alrededor del techo de la casa de Ibáñez: “Es como que hubiera querido saltar por la explosión”. Otras grietas corren por dentro: sufre EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Explica Pedro, su hijo, agente penitenciario: “Además mi papá tiene laceraciones en los pulmones de 4 milímetros, y es por esto de los hidrocarburos”.
Ponce: “Pero los médicos sólo certifican EPOC, y no los tajos por respirar los polvos de sílice, que vuelan y te revientan al llegar a los pulmones: la silicosis. Las empresas tienen las montañitas de sílice, al aire libre”. El Observatorio Petrolero Sur ha calculado que Vaca Muerta requerirá 40 millones de toneladas de estas arenas tóxicas durante los próximos diez años. “Nos han dicho ignorantes, indios, analfabetos. Pero yo puse mi cuerpo, y esa es la verdad. De todo esto que hacen, ¿qué le queda a la gente? Pura porquería”.
Don Ibáñez tiene dificultades para respirar. “Mi hijo está sano porque se fue a vivir a otro lado. Yo no me quiero ir aunque a veces tenemos que salir corriendo cuando se les escapa una nube blanca de gas que nos tapa la casa. No somos limosneros. La dignidad no se vende por una garrafa. Ya se los dije a los de la empresa, para que sepan: voy a seguir. No le tengo miedo a la muerte”.

Manden fruta

Allen sigue siendo la ciudad más importante del país para la producción de peras (3200 hectáreas) y manzanas (2900), pero sufre desde hace décadas una crisis que el fracking está acelerando. En el Alto Valle había 6.000 productores en los 90, 3100 en 2005 y 2200 en 2015. Sólo en Allen había 412 productores hace diez años, 320 en 2016 y 219 actualmente. Belén Alvaro, socióloga: “Han sido décadas de concentración, se ha perdido el 60% del trabajo familiar en las chacras y los productores chicos desaparecen. Hay que decir que la fruticultura también fue contaminante y generadora de desigualdades. Pero las economías regionales han sido abandonadas pese a que son las que pueblan el campo. Cuando llega el fracking a chacras en crisis, muchos productores alquilan o venden la tierra productiva a la petrolera”.
Sebastián Hernández es presidente de la Cámara de Fruticultores de Allen y de la Federación de Productores de Fruta provincial. No vive en un barrio pobre como Costa Blanco, pero su casa también tiembla: “Tengo rajaduras y se me desmoronó cinco veces el pozo de agua bajo tierra”. La situación: “Hoy el productor de manzana o peras no recibe en promedio más de 4 pesos por kilo, pero le está costando 6,50 producir. Y la fruta se vende a dos cuadras en un supermercado a 60 pesos. Yo nunca le daría la tierra productiva al fracking, pero los productores van abandonando. Cada uno mira su nido”.
Para producir fruta, una chacra se alquila a 1.000 pesos mensuales por hectárea. Las petroleras ofrecen 30.000 por la misma superficie. Otra oferta: 200.000 pesos por un año y luego 25.000 por mes. “El tema es que la tierra queda arruinada” explica Hernández. Para afirmar las torres, instalaciones y que puedan circular los camiones, las petroleras instalan una capa de un metro o dos de suelo calcáreo sobre el suelo fértil, imposible de recuperar por décadas. La crisis y la desesperación de los pequeños productores agrandan a las petroleras, bajan los precios de las chacras, y para colmo las empresas han empezado a no pagar. Van a juicio, y queda armado el círculo vicioso perfecto. Graciela Vega, historiadora y creadora del sitio web Proyecto Allen: “Sé de varios casos, yo creo que hasta especulan con que se mueran, porque muchos de los productores son gente muy mayor”.
Hernández: “Las regalías que deja el fracking pueden ser altas, pero en la ciudad no se ven. Tampoco genera mucho trabajo, y menos para la gente de Allen”. El diario Río Negro informó que durante los próximos cuatro años Allen tendrá de manera constante tres equipos de perforación y dos de terminación “lo que representa unos 180 puestos de trabajo permanentes”, cifra aportada por el Secretario de energía Sebastián Caldiero quien reclamaba “que Allen ocupe puestos en los equipos”. Aunque se agreguen los empleados de empresas de operaciones y periféricas (unos 1.500 más), se entiende el razonamiento de Hernández. “La actividad que realmente mueve a la economía, que genera mucha mano de obra (de 10.000 a 15.000 personas) y movimiento comercial es la producción frutihortícola”.

Winners y perdedores

Cálculo fracking: YPF asegura que invertirá 598 millones de dólares en los próximos 93 pozos que perforará en Allen, que ya es el primer productor de gas de Rio Negro y asegura haber repartido 500 millones de pesos en regalías para la provincia durante 2017. “El problema es que no es posible la convivencia de los dos modelos, se pierde la tierra fértil, y se pierde una matriz productiva diversificada” dice Hernán Scandizzo, del Observatorio Petrolero Sur. Hernández: “Otro efecto es que Chile está vendiendo manzanas con la etiqueta ‘free frack’ (libre de fracking) como si nosotros hiciéramos algo contaminado. No es así. Todavía nuestras frutas son exportables y comestibles y de alta calidad. Pero el Estado no hace nada para defender la producción para tenernos débiles y caídos, y facilitar la entrada del fracking. Por eso aquí no hay una resistencia como sí hay en Mendoza”.
Edgardo Martin, concejal del Ari:”Todo esto tiene que ver con la contaminación. Aunque no puedo aseverar de forma directa qué efectos tiene el fracking, sí sé que es muy extraño todo lo que está pasando, lo asocio con las enfermedades,
y es posible que se lo pueda saber dentro de unos años, cuando el mal esté hecho, y ya se hayan ido. Porque el modelo del fracking es por muy poco tiempo. Después queda el desierto. Mientras tanto funciona la prepotencia del dinero, avanzan gracias a una oscuridad absoluta de toda información, y los controles no existen, aunque digan lo contrario”.
Un dato: la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia es Dina Migani, propietaria de la empresa Quinpe, dedicada a “servicios de apoyo para la extracción de petróleo y gas natural, la explotación de minas y canteras, ventas al por mayor en comisión o consignación de minerales, metales y productos químicos industriales”. Entre sus clientes están YPF, Petrobras y Skanska.
Claudio Correa, presidente del Concejo Deliberante de Fernández Oro, ciudad ubicada junto a Allen, era parte de Cambiemos pero se separó: “Yo hice una ordenanza contra el fracking, se aprobó y, como en Allen, la declararon inconstitucional. No soy de la política, trabajé siempre en un mayorista, y llegué hablando de transparencia. Si dicen que hay regalías y uno ve que todo está igual, ¿cuánto se llevaron los funcionarios que aceptaron esas regalías que dependen de las declaraciones que hacen las propias empresas? Yo lo que veo es que hay gobernadores que no quieren el fracking porque enferma y mata, y otros que son sobornados para aprobarlo. Pero de esa corrupción, la actual, no veo que casi nadie esté hablando” dice Correa quien agrega un dato curioso: se ha detectado otra roca madre bajo el monumento a San Martín en Allen. “Pero sacar gas de ahí les costaría más caro. Las petroleras están en las chacras porque el costo es cero y están cerca del agua”. El modelo cierra con las tarifas más altas de la historia, lo cual permite sospechar quiénes son los que ganan con la fractura.

La ley del benceno

No han entendido las posibles bondades del fracking en Alemania, Francia, Gran Bretaña, España, Italia y estados norteamericanos como Nueva York. Los datos que no están en este curioso país se encuentran afuera. La Sociedad Médica de Massachusetts estudió los químicos que se utilizan extraer hidrocarburo de las grietas. El 75% son tóxicos para ojos, piel, sistema respiratorio y gastrointestinal. Más de la mitad de esos químicos produce daños en el cerebro y en el sistema nervioso central. El 25% tienen la posibilidad de desarrollar en el ser humano algún tipo de cáncer o mutaciones. Las investigaciones científicas en los Estados Unidos detectaron elementos cancerígenos como benceno y formaldehido (el benceno especialmente ligado a las leucemias), neurotóxicos en dosis letales, hidrocarburos también cancerígenos, disruptores y perturbadores hormonales (otra vez el benceno y el tolueno) que provocan malformación del esperma, reducción del crecimiento fetal, padecimientos cardiovasculares, problemas respiratorios y asma. Detectaron además emisiones radiactivas, 40 % de aumento de nacimientos prematuros, malformaciones, contaminación de los suelos, del agua, del aire. Otro detalle: ninguno de los médicos y agentes sanitarios con los que intenté hablar aceptaron hacerlo.
En los barrios la vida se ve más clara. “Es un olor a huevo podrido que no se puede estar” cuenta Ingrid en Costa Blanco. Su hijo Santiago no ha perdido pelo, como Jeremías. “Lo que él tiene es miedo, por los ruidos a la noche”. El fracking funciona en cualquier horario, la luz permanente excita a las plagas como la carpocapsa, y el ruido puede ser insoportable: “Cuando están inyectando el agua a presión es como que tuvieras las turbinas de un avión arriba de tu cabeza”.
Ingrid:”Aquí muchos están con cefaleas y a otro sobrino, Leonardo, que empezó a ahogarse, ahora le van a hacer estudios de corazón y pulmones porque no saben qué le pasó. Tiene 11 meses”. Federico, el hermano de Gabriela, tiene diabetes. Además, se acaba de duchar y el agua le provoca una erupción en los brazos, el cuello, el abdomen: “Tardamos en darnos cuenta de esta desgracia. Empezó el fracking y empezamos a ver cáncer y la enfermedad. La muerte va más rápida. Los delincuentes son las empresas, pero si salimos a protestar, nos procesan a nosotros. Nadie nos escucha ni nos representa. Nos mintieron. Tendríamos que juntarnos, pero acá hasta muchos sindicatos juegan en contra, porque los pocos que trabajan ganan bien. Aunque les dura poco y después están igual que nosotros. Yo creo que la única solución es que haya algún desastre grande, o que nos den algún otro lugar donde vivir. ¿Cómo quiero vivir? Tranquilo”.
Ingrid (2 hijxs) y Gabriela (cuatro) decidieron no esperar recursos de amparo ni principios precautorios sino sostener la vida. Instalaron un merendero: “Ya vienen 35 chicos. Lo primero que hicimos fue arroz con leche. Acá te ayudan los negocios chicos. Los políticos y las empresas no solucionan nada, porque ellos son el problema. Lo que quieren es la plata, y que el tonto vote”. Cuentan que la falta de trabajo es absoluta. “Pero entonces, algo hay que hacer” dicen, mientras un puñado de chiquilinas del barrio corretean y ríen.

Epilepsia y laurel

Algo hay que hacer. En Allen existe un pequeño movimiento, el 23 de julio, que en 2001 fue uno de los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD). ¿Qué problemas de salud detectan? Ivana Mamonde no duda: “Hay un alto índice de epilepsia”. En pocos minutos mencionan más de diez casos en el barrio Progreso. “Y diabetes, autismo, celiaquía, los temas respiratorios, dermatitis”. ¿Puede una enfermedad como la epilepsia relacionarse con el fracking? Desde Chaco, Horacio Lucero (jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste) plantea esta hipótesis ante la consulta: “Hay un concepto llamado carga tóxica, sobre la sinergia entre diferentes mediadores químicos del ambiente cuando se mezclan. Nuestro cuerpo almacena químicos y se forman metabolitos que reaccionan en forma inesperada. Cuando hay una carga tóxica importante que el organismo no está pudiendo metabolizar aparecen enfermedades que ahora se pueden definir de acuerdo a la medición de esos químicos. Está pasando con el autismo, que está aumentando en forma exponencial y alarmante. Si agregamos a lo que comemos la exposición a una actividad como el fracking, con antecedentes tremendos, y aparece la epilepsia por encima de cualquier estadística, hay que tomar registros porque todo lo relativo a neurotransmisores es tan delicado como el equilibrio que tiene que haber a nivel hormonal”.

En el 23 de Julio René Irurzun, el Vasco, razona: “El fracking genera la enfermedad en el cuerpo que resiste cuando lo acorralan contra el sentido de la vida. Pero es también el símbolo de una tecnología que divide, mete toxicidad, miente, oculta, siembra desesperación, formatea la subjetividad, hace que a nadie le importe nada. Creo que es un error pensar en la salida individual, y también subordinarse y esperar que lo estatal lo resuelva todo”. Ivana: “La gente está atomizada. Por eso estamos reivindicando el encuentro, lo social y grupal”. Vasco: “Un ejemplo es el movimiento de mujeres, que le exige al Estado corporativo, pero no se queda en eso y sigue generando espacios de libertad social”.
En el barrio Progreso Ivana, su compañero Carlos, el Vasco y decenas de vecinas lograron instalar una huerta agroecológica con dos invernaderos, que ya alimenta a unas 300 personas y deja un excedente para venderle a unas 100 más: personas de ese barrio obrero, y otras que hacen kilómetros atraídas por la idea de comer una producción que además de sana es más barata que en las verdulerías convencionales. “Además de la autonomía que implica el autoabastecimiento, el propio trabajo está teniendo un efecto enorme incluso en esos casos de epilepsias y depresiones. Hay algo curativo en el trabajo en común para algo tan concreto como esto, y encima se está replicando en varias casas del barrio” explica Ivana.
Los invernaderos los aportó un productor de plantines hortícolas, Ernesto Wolfschmidt: “Vi lo que hacen, y creo que es fascinante. Yo soy un productor convencional que trato de usar lo mínimo de agroquímicos, pero aprendo de ellos que están haciendo algo natural, por fuera del sistema de las grandes corporaciones que te hacen totalmente dependiente. Es un sistema bastante perverso. Pero estas personas no se quejan, y hacen. Siempre vemos todo mal. Pero acá vemos cosas muy buenas que empiezan en una escala pequeña y se va a hacer grande, porque no vamos a parar”. No sé cómo este viaje pasó del fracking a las lechugas. Y al laurel, porque me cuentan que cuando todo es un bajón, el laurel es revitalizante.
En Allen se aprende que la grieta no es la de los balbuceos de los panelistas televisivos, ni la que define qué mal menor electoral votar en 2019. La verdadera grieta es la que produce miedo vital, indiferencia social y formateo cerebral. La fractura de los territorios y las personas. La atomización. La realidad que intoxica y vampiriza las capacidades humanas.
Pese a todo, en Allen hay personas, grupos y asambleas que no se resignan. Que apuestan cada día a que la vida sea una aventura posible. Lo enseñan en tres palabras: algo hay que hacer.
Fuente: https://www.lavaca.org/mu128/la-verdadera-grieta-viaje-a-allen-tierra-de-fracking/ 


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FM La Tribu feliz cumple en estos coherentes y necesarios primeros 30 años.

Argentina. Hacé tu radio

Ernesto Lamas* / Resumen Latinoamericano / 19 de junio de 2019.
Desde Resumen Latinoamericano les deseamos a nuestros compañeres de La Tribu feliz cumple en estos coherentes y necesarios primeros 30 años.
El 19 de junio de 1989 nacía FM La Tribu. Pionera entre las radios comunitarias de Argentina fue creada por jóvenes universitarios de Ciencias de la Comunicación de la UBA, militantes de un frente amplio de izquierda que conducía el centro de estudiantes. El plan inicial consistió en poner al aire una agenda alternativa, pasar música que no sonaba en las radios y nuevas voces que accedieran al micrófono.
Tuvo en sus orígenes la intención de ser “la radio de los estudiantes”. Ese plan, que en teoría proponía que los futuros comunicadores tuviesen la posibilidad de gestionar su propio medio se transformó cuando la radio sumó vecinas, artistas, militantes sociales y gremiales, periodistas y académicos. La Tribu consolidó su identidad comunitaria en el barrio de Almagro, luego en la ciudad de Buenos Aires y a partir del desarrollo de internet con audiencias que interactúan desde distintas partes del mundo.
Se escribió mucho sobre La Tribu en estos 30 años. Para definir en pocas palabras su historia usaría las sonoras y polisémicas libertad y autonomía. Libertad para crear un medio, para ejercer el derecho humano a la comunicación, para abrir los micrófonos a quienes no tenían voz pública. Autonomía en la decisión de una línea editorial, en la construcción de condiciones que confrontan con las lógicas de mercado, en resignificar el concepto de comunicación.
“Si usted cree que las utopías no existen esta radio no existe” decía un spot de la época fundacional. Era utópico que un colectivo de jóvenes sub 25 lograse gestionar un medio sin fines de lucro y con contenidos alternativos con profesionalismo pero sin perder la experimentación jamás. Era utópico imaginar correr los límites de lo que los medios masivos planteaban como posible demostrando que todas las personas tienen derecho a recibir, buscar y difundir información. Sin saberlo cuando fundamos La Tribu –junto a otros medios comunitarios que surgían en el país– construíamos condiciones para que la ley de medios audiovisuales fuese aprobada 20 años después en 2009.
La Tribu radio y espacio cultural, centro de capacitación, bar, auditorio, teatro y fiesta en la calle. Desarrolló un área audiovisual y creó una biblioteca. Integra una red mundial y es madrina de radios campesinas y de pueblos originarios en el país. La Tribu fue a la escuela, al barrio, a la universidad. Y La Tribu es la radio después de la radio. Temprana productora de podcast desde 2005 y atenta a las plataformas y redes para estar en el aire de diversas maneras.
Medio de propiedad social cambió muchas veces de responsables, distintos protagonistas de varias generaciones se hicieron cargo de un proyecto que promueve la participación hacia adentro y afuera.
Cuando en 1989 los medios dominantes hablaban del “fin de la historia” La Tribu se presentaba como el último refugio del tercer mundo. Un espacio de resistencia a la concentración que venía. Un medio para discutir y disputar el lugar del emisor, alterar, provocar algo más que la escucha. Un medio que agitó al aire “¡apagá La Tribu y hacé tu radio!” y se propuso ser un proyecto colectivo para que lo cotidiano pudiese transformar las costumbres del consumo y de la indiferencia. La costumbre de considerar a la comunicación como un negocio.
La radio es imaginación y la imaginación es poder. La imaginación enfrenta a la normalidad. La normalidad es una operación sobre las cosas para pretenderlas inmodificables. Pero que te acostumbres no quiere decir que tenga que ser así. La Tribu cumple 30 años y es testimonio que lo excepcional puede existir y que su existencia nos transforma.
*De Página12

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/06/19/argentina-hace-tu-radio/

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