Construcciones

18 de diciembre de 2018

Construcción de "buenos vivires" desde abajo y a la izquierda.

Más allá del desarrollo: postdesarrollo y
transiciones hacia el pluriverso1
Revista de Antropología Social 2012, 21 23-62

Arturo Escobar
University of North Carolina at Chapel Hill (Estados Unidos) aescobar@email.unc.edu Recibido: 28 de julio 2011 Aceptado: 10 de noviembre 2011
Resumen
El presente texto constituye el Prefacio a la segunda edición (2011) del ya clásico La invención del tercer mundo: Construcción y deconstrucción del desarrollo (1996). Después de resumir tanto los cambios más importantes ocurridos en el mundo durante los quince años desde la publicación del libro, como los debates y avances en los estudios críticos del desarrollo, se argumenta que ha llegado la hora de reanudar con ahínco el debate sobre el postdesarrollo y las alternativas al desarrollo, como muchos movimientos sociales están de hecho haciéndolo. En un contexto marcado por crisis ecológicas y sociales cada vez más acentuadas, surgen de forma cada vez mas ineludible los discursos sobre la transición a una sociedad otra o a otro modelo civilizatorio. Esta transición podría conducirnos más allá del Universo de la modernidad —la idea de Un Mundo único bajo la hegemonía de ciertas concepciones de la racionalidad, el individuo, la ciencia, el mercado y la economía— hacia un verdadero pluriverso de mundos socio-naturales. Las transiciones anuncian que la globalización no es la última etapa de la modernidad capitalista, sino también el comienzo de mundos nuevos.

Introducción
Han pasado más de quince años desde que este libro fue publicado por primera vez. Mis esperanzas e intenciones para escribirlo no han cambiado; por el contrario, se han fortalecido desde su publicación. El análisis crítico del desarrollo es tan oportuno y relevante hoy como lo era entonces. En muchas partes del mundo, el ‘desarrollo’ sigue siendo una importante fuerza social y cultural a la cual enfrentar. Significativas batallas políticas se libran en su nombre, y la vida de muchos y los medios de subsistencia de las personas todavía están en juego en estas batallas. Y decenas de profesionales, aunque quizá en menor número en 2010 en comparación con 1995, en particular en Estados Unidos, ganan su vida en el mundo del desarrollo y activamente debaten el tema en salas de juntas y reuniones del personal de los proyectos de desarrollo en los países donantes y receptores. Por último, pero no menos importante, de nuevo con un entusiasmo un tanto disminuido en los Estados Unidos, son todavía abundantes los académicos —antropólogos, entre ellos— que escriben tesis doctorales y presentan ponencias sobre tal o cual aspecto del desarrollo.
Sobre todo, el ímpetu político que me movió a escribir sobre ‘la invención de desarrollo’ y a imaginar una ‘era postdesarrollo’ a finales de los ochenta y principios de los noventa todavía está muy presente: el hecho es que, como yo lo veo, el ‘desarrollo’ sigue desempeñando un papel importante en las estrategias de dominación cultural y social, incluso si los académicos podrían tener hoy una visión más matizada de cómo estas estrategias operan, incluso de cómo la gente se apropia del desarrollo para sus propios fines. (…)


(…)5. América Latina: ¿hacia un pluriverso?19
Algunos movimientos y debates intelectuales de América Latina intuyen medidas posibles para alejarse del ‘modelo civilizatorio’ de la modernización y el desarrollo globalizado. Reunión tras reunión de pueblos indígenas, afrodescendientes, mujeres y campesinos, la crisis del modelo civilizatorio occidental es invocada como la causa más importante de la actual crisis global de energía/clima y pobreza. Un cambio hacia un nuevo paradigma cultural y económico es reconocido tanto como necesario y como activamente en construcción20. Si bien el énfasis en una transición a nivel de todo el modelo de la sociedad es más fuerte entre algunos movimientos indígenas, también se encuentra, por ejemplo, en redes agroecológicas para las cuales solo un cambio hacia los sistemas agroecológicos de producción de alimentos localizados nos puede sacar de la crisis climática y alimentaria. Las propuestas agroecológicas resuenan con Shiva, y se les hacen eco parcialmente en la red global Vía Campesina, centrada en la soberanía alimentaria sobre la agricultura de base campesina. El significado de la transición y el postdesarrollo se puede vislumbrar con claridad en los debates más recientes sobre la defi nición del desarrollo y los derechos de la naturaleza que tienen lugar en países como Ecuador y Bolivia; y en una nueva ola de movimientos y luchas en estos países y en otras partes del continente que pueden ser interpretadas en términos de dos procesos interrelacionados, a saber, la activación de las ontologías relacionales y una redefinición de la autonomía política.

Si bien estas tendencias son contradictorias y debatidas profundamente, apuntan hacia la importancia del postdesarrollo y hacen tangible la noción de órdenes sociales postliberales. Las constituciones de Ecuador y Bolivia, sancionadas en 2008, han ganado una bien merecida atención internacional debido a sus tratamientos pioneros del desarrollo y, en el caso ecuatoriano, de los derechos de la naturaleza. Cabe destacar que estas constituciones son el resultado de complejas luchas sociales, culturales y políticas que se agudizaron en la década pasada.

Las constituciones introdujeron una nueva noción de desarrollo centrada en el concepto de sumak kawsay (en quechua), suma qamaña (en aymara) o buen vivir (en español). Como Alberto Acosta, uno de los arquitectos más destacados de la constitución ecuatoriana, plantea el sumak kawsay supone una ruptura conceptual con las concepciones de desarrollo de las últimas seis décadas. Más que una declaración constitucional, “el Buen Vivir constituye una oportunidad para construir colectivamente un nuevo régimen de desarrollo” (2009: 6). Aunque un número de fuentes se citan como la base de esta concepción —incluyendo análisis críticos del desarrollo y del postdesarrollo, así como perspectivas feministas, ecologistas, y enfoques de desarrollo humano— la mayor proporción del crédito la tienen las organizaciones indígenas.
 Para Catherine Walsh (2009: 5), “la visión integral y la condición básica del Buen Vivir que han sido la base de las cosmovisiones, filosofías de vida y las prácticas de los pueblos del Abya Yala y los descendientes de la diáspora africana desde hace siglos, son ahora re-aprehendidos como guías para la refundación del Estado y la sociedad boliviana y ecuatoriana”. En efecto, se puede decir que el sumak kawsay y suma qamaña nacen “de la periferia social de la periferia global”, como lo ha planteado el crítico del desarrollo español José María Tortosa (citado en Acosta, 2010). Para el sociólogo peruano Aníbal Quijano (2010), el Buen Vivir constituye un nuevo horizonte de sentido histórico, surgido de la larga historia de resistencia indígena contra el sistema mundo moderno/colonial eurocéntrico.

Muy sucintamente, y siguiendo a Acosta y a Gudynas21, el Buen Vivir (BV) surgió de varias décadas de luchas indígenas, las cuales se articularon con agendas múltiples de cambios sociales de los campesinos, afrodescendientes, ambientalistas, estudiantes, mujeres y jóvenes. Cristalizado en 99 artículos de la Constitución (de un total de 444), el BV “se presenta como una oportunidad para la construcción colectiva de una nueva forma de vida” (Acosta, 2010: 7). Antes que una intervención aislada, el BV debe considerarse en el contexto de toda una gama de innovaciones constitucionales pioneras, incluyendo el replanteamiento del Estado en términos de plurinacionalidad, de la sociedad en términos de interculturalidad, una noción amplia e integral de los derechos (incluidos los derechos a la naturaleza, abajo), y un modelo de desarrollo reformado, cuyo objetivo es precisamente la realización del BV. Todas estas innovaciones, además, deben ser consideradas como multiculturales, multi-epistémicas, y en términos de procesos de construcción política profundamente negociados y a menudo contradictorios.

Es claro, sin embargo, que el BV constituye un desafío a nociones de desarrollo de larga data. Las ontologías o ‘cosmovisiones’ indígenas no implican una noción lineal del desarrollo, ni un estado de ‘subdesarrollo’ que hay que superar, ni están basadas en la ‘escasez’ o la primacía de los bienes materiales. Haciendo eco de estos principios, el BV pretende introducir una filosofía de vida diferente en la visión de sociedad. Esto hace posible una ética del desarrollo que subordina los objetivos económicos a criterios ecológicos, a la dignidad humana y a la justicia social. El desarrollo como Buen Vivir busca articular la economía, el medio ambiente, la sociedad y la cultura en nuevas formas, llamando a las economías sociales y solidarias mixtas; introduce temas de justicia social e intergeneracional en los espacios de los principios del desarrollo; reconoce las diferencias culturales y de género, posicionando la interculturalidad como principio rector; y permite los nuevos énfasis político-económicos, tales como la soberanía alimentaria, el control de los recursos naturales y un derecho humano al agua.

Sería un error, sin embargo, considerar el BV como un proyecto cultural-político puramente andino, un punto que Acosta (2010) afi rma rotundamente. Como ya se mencionó, el BV también está infl uenciado por las corrientes críticas del pensamiento occidental, y su objetivo es influir en los debates globales. Dicho esto, existe un amplio reconocimiento de que los conocimientos indígenas y afro han sido sometidos a procesos de marginación de larga data, o lo que en algunas de las perspectivas actuales de América Latina se conoce como ‘colonialidad’. El BV, de esta manera, busca revertir la colonialidad del poder, del conocimiento y del ser que han caracterizado al sistema mundo moderno/colonial desde la conquista (Quijano, 2010). En algunos debates en los países andinos, esto se conoce como ‘descolonización epistémica’.


Muchos de los argumentos acerca del BV también se pueden hacer con respecto a otra idea principal de la Constitución, la de los derechos de la naturaleza; de hecho, los dos aspectos están estrechamente relacionados entre sí. Para el ecologista social uruguayo Eduardo Gudynas (2009a, 2009b), los derechos de la naturaleza o la Pachamama, reconocidos en 

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Importancia de construir el sindicalismo desde el feminismo.

De la lucha obrera al 
empoderamiento feminista
18 de diciembre de 2018

Por Nahia Fernández Vicario 
Rebelión

A lo largo de estas últimas décadas estamos viviendo una brutal ofensiva del neoliberalismo, cuyas consecuencias padecemos incluso en nuestro entorno más próximo. Pero no olvidemos que el neoliberalismo es un sistema económico y político que responde a una determinada lógica y estrategia internacional que surgió en 1989. Aquel año, el denominado Consenso de Washington proclamó a los cuatro vientos la fórmula “Más mercado, menos Estado”. Las claves de dicha receta neoliberal eran las siguientes: un proceso de privatización de los servicios públicos, y la flexibilización del mercado laboral y de las condiciones de trabajo, con el fin de beneficiar a las empresas (Alcañiz y Monteiro, 2016).

Esta tendencia, surgida en los EEUU y propagada posteriormente a la Unión Europea y a muchos países del resto del mundo, se vio fortalecida por la crisis económica. Los países del sur de Europa y del área mediterránea (Italia, Grecia, Portugal y España) han sido los más perjudicados por la doctrina neoliberal; en el caso de Grecia y Portugal, en la medida en que han sido rescatados sus gobiernos han aplicado las medidas impuestas por la Troika. En el Estado Español, el rescate se materializó únicamente en el sector de la banca, pero se aplicaron igualmente las medidas de austeridad dictadas por la Troika (Mercedes Alcañiz eta Rosa Monteiro, 2016).

El sistema de bienestar del Estado Español, al igual que el del resto de países del área mediterránea, es un modelo familiarista, cuyas principales características son las siguientes: marcada división sexual del trabajo, gasto público reducido, escasa participación de las mujeres en el mercado laboral, y la influencia de la Iglesia Católica (Esping-Andersen eta Pailer, 2010; Silva, 2002; Tobío 2015, extraído de: Mercedes Alcañiz y Rosa Monteiro, 2016). Es, por tanto, evidente que este modelo de Estado del Bienestar no posibilita la paridad entre hombres y mujeres, y las medidas de austeridad adoptadas en el Estado Español estos últimos años agravan aún más la situación. La mercantilización de los servicios públicos, por ejemplo, ha traído consigo la precarización de servicios imprescindibles o que el sector público deje de ofrecerlos. Es el caso, por ejemplo, de los servicios relacionados con el cuidado de las personas. Es de sobra conocido que son, sobre todo, las mujeres quienes cubren los espacios vacíos que va dejando el Estado, debido a la división sexual del trabajo. Dichos servicios han quedado en manos de las mujeres, sea mediante el trabajo no remunerado que se realiza fuera del mercado laboral, sea dentro de éste pero en condiciones cada vez más precarias.


La precariedad es la incertidumbre que provoca a la persona la falta de una serie de condiciones materiales y simbólicas básicas necesarias para vivir (Precarias a la Deriva, 2004), y está cada vez más extendida en Europa y en el Estado Español, ya que las estrategias y las políticas neoliberales provocan su expansión. Pero el fenómeno de la precariedad no afecta por igual a todas las personas de un determinado territorio, y perjudica especialmente a los colectivos más vulnerables: a la clase trabajadora, a las personas migrantes, a la juventud y a las mujeres, entre otros (Tomeu Sales, 2016).

La feminización de la precariedad es fruto, precisamente, del citado fenómeno. La precariedad tiene rostro de mujer: peores condiciones de trabajo, mayor flexibilidad en el empleo, mayor inseguridad, jornadas parciales, conciliación del trabajo reproductivo y del empleo, brecha salarial… He ahí algunas de las situaciones, entre otras muchas, que precarizan el trabajo y las condiciones de trabajo de las mujeres.

La división sexual del trabajo está en la base de la feminización de la precariedad. Por otra parte, la actual ofensiva neoliberal ahonda aún más la división sexual del trabajo según el sexo e incrementa las diferencias sociales. Y es que dicho fenómeno provoca, además de la segregación por sexos, una jerarquización de los tipos de trabajo: los que se consideran "de hombres”·son mejor valorados que los “de las mujeres”. Por consiguiente, los sectores feminizados suelen ser, con frecuencia, los más precarios del mercado laboral, ya que, en general, sus condiciones laborales son peores que las de los hombres, aunque también entre estos ha aumentado mucho la precariedad durante estos últimos años. La mayor parte de los empleos ocupados por mujeres se concentra en el sector servicios, donde basta con leer los convenios de los sectores feminizados para percatarse de las lamentables condiciones laborales de las trabajadoras.

Hay otro factor a tener en cuenta en esta situación: la visión sindical
. La relación entre las organizaciones sindicales y las mujeres ha sido históricamente conflictiva. Los sindicatos han sido, desde sus inicios, ámbitos masculinizados en los que la presencia de las mujeres ha sido escasa. Al comienzo de la industrialización, en la mayoría de los sindicatos estaba prohibida la afiliación de las mujeres. Además en aquellas organizaciones donde no lo estaba la jerarquía era androcéntrica y la distribución de funciones profundamente sexista. Con el tiempo, la situación ha mejorado, pero los sindicatos siguen siendo ámbitos masculinizados, y la imagen simbólica del sindicalista sigue siendo la misma que la de la era de la industrialización: hombre blanco, adulto, heterosexual, trabajador de una fábrica y cabeza de familia (modelo breadwinner). Dicha simbología provoca que la mayoría de la clase trabajadora (mujeres incluidas) no se identifique con la imagen del sindicalista.


Así pues, en estos tiempos en los que van mermando los derechos laborales y crece la precariedad, es evidente el escaso interés que suscitan los sindicatos en buena parte de la sociedad. Pero además de la falta de identificación de la sociedad con los sindicatos, quisiera subrayar también otro hecho: la deriva de ciertos sindicatos a lo largo de estos últimos años y la desconfianza que ello ha generado en la clase trabajadora. Algunos sindicatos se han convertido en instituciones burocráticas y han optado por dejar a un lado la confrontación sindical, convirtiéndose así en cómplices de los gobiernos neoliberales. Todo ello ha provocado, cómo no, la desconfianza de la clase trabajadora hacia todos los sindicatos.


Pese a todo, estos últimos meses y años han aflorado en nuestro entorno diversas reivindicaciones laborales alejadas del modelo de sindicalismo hegemónico y tradicional. Sucede que los conflictos que van aflorando últimamente se producen en sectores precarios, ajenos al modelo de sindicalismo tradicional. Buen ejemplo de ello son la lucha del colectivo “Las Kellys” en el Estado Español, así como la huelga de las residencias de Bizkaia, que analizaremos a lo largo de este trabajo, entre otros. Estas luchas que van asomando son, por lo general, feminizadas, y en este caso el sujeto está lejos del sujeto trabajador y sindicalista tradicional.

Además, a lo largo de los 378 días que ha durado la lucha de las trabajadoras de las residencias de Bizkaia ha sido evidente cómo ha ido calando durante el proceso el discurso feminista tanto entre las trabajadoras como en el sindicato ELA, soporte de la lucha. Este “toque” feminista se ha materializado en las reivindicaciones, en los eslóganes, en las entrevistas y en las conversaciones con las huelguistas, y he percibido un cierto empoderamiento feminista en la evolución del proceso.

Con todo, son varios los motivos por los que me he decidido a analizar la lucha de las trabajadoras de las residencias de Bizkaia: este conflicto ha dejado patente la precariedad imperante en los actuales sectores feminizados, tal y como lo evidencian las condiciones laborales del colectivo. Se trata, además, de un servicio que, debiendo ser público, está subcontratado, con todo lo que ello conlleva de empeoramiento de las condiciones de trabajo.
Esta situación refleja bien a las claras la tendencia neoliberal del sistema en el que vivimos: la privatización y la mercantilización de los servicios de cuidados, absolutamente imprescindibles. En pocas palabras, este conflicto refleja la lucha entre la vida y el capital.

Por otra parte, mediante este trabajo quisiera abordar la siguiente cuestión: ¿Ha habido empoderamiento feminista entre las mujeres que han participado en la huelga de las residencias de Bizkaia?

Considero muy interesante y novedoso que se haya producido un proceso feminista en un modelo de sindicalismo todavía masculinizado, sobre todo desde el punto de vista de las organizaciones que abogan por una renovación sindical para buscar modelos más eficaces. Así pues, investigaré en este trabajo los procesos y trayectorias que han ido surgiendo a lo largo de la huelga para poder analizar si se ha producido o no un proceso de empoderamiento feminista y, si la respuesta es afirmativa, para estudiar la naturaleza de dicho proceso.
Y es que el ejemplo de la huelga de las residencias de Bizkaia puede influir positivamente en futuras luchas sindicales feminizadas. Una última razón por la que he decidido analizar esta experiencia ha sido la de recopilar las enseñanzas y aportaciones de este proceso, confiando en que puedan servir también a quienes trabajan para construir el sindicalismo desde el feminismo. 

Nahia Fernández Vicario es trabajadora social. En el curso 2017/2018 del Máster de Estudios Universitarios Feministas y de Género de la UPV/EHU realizó el trabajo de fin de master “Bizkaiko erresidentziak borrokan! Langile borrokatik ahalduntze feministara”, en el que recoge los testimonios de varias huelguistas de esa huelga que duró 378 días, para analizar si durante ese tiempo hubo empoderamiento feminista entre ellas. 


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11 de noviembre de 2018

III. El mundo silenciado e invisibilizado.

Continúa la Gran Marcha por el Retorno y contra el Bloqueo a Gaza
8 de noviembre de 2018

Por Ramón Pedregal Casanova (Rebelión)

“El viento en las montañas trenza el humo, / y por sendas de noche y de tormenta / llueven rocas y piedras: /en la ceniza, negras; / en la humareda, negras. / ¡Que lluevan como quieran esas rocas! / ¡Que lluevan como quieran esas piedras! / El río sigue corriendo hacia su desembocadura, / y pasado el recodo de las sendas, en la amplia distancia, / espera la mañana. / Espera la mañana por nosotros.”
Poema titulado “Cancioncillas para los comandos. 1 Parte”. Autora, la gran poetisa palestina Fadwa Tuqan.

Estamos avanzando miles de miles sobre el 7º mes de la Gran Marcha por el Retorno y Contra el Bloqueo a Gaza. Miles de miles de prisioneros y prisioneras pateamos el suelo de la cárcel más grande del mundo, Gaza, desde donde, en el aniversario de Acuerdo de Balfour, seguimos disparando gritos a quien puede oír y debe oír, seguimos poniendo nuestra vida cada día más cerca de la luz de la mañana. Los viernes nos juntamos en la frontera que los sionazis nos han cerrado.
¿Sabes lo que fue el Acuerdo de Balfour?, fue la venta de Palestina a Judas por treinta monedas. 70 años de exilio del Pueblo Palestino no han sido suficientes a Inglaterra y el sionazismo, no han podido apoderarse de todo el territorio y quitar la vida a la población que se resiste a marcharse. Los mercenarios que usan la religión judía como excusa no pueden arrancar la raíces del pueblo valiente. Sólo en Gaza 2 millones de Palestinos, en los países del entorno, Jordania, Líbano, Siria, Iraq, 5 millones refugiados y otros 2 millones repartidos por los demás continentes. El Pueblo de Gaza representa en éstos momentos la Marcha de todo el Pueblo Palestino a su tierra.
El gobierno inglés y el régimen del ente sionazi están unidos por aquél Acuerdo contra todo el Derecho de los Pueblos, y la fecha no puede ser más significativa, aquel 2 de Noviembre, y éste 2 de Noviembre, cuando la Gran Marcha por el Retorno y Contra el Bloqueo a Gaza alcanza su 7º mes. Los esbirros de los banqueros sionistas tienen la orden de disparar sobre la multitud, y en éstos meses han asesinado a 205 palestinos, además de causar 22.000 heridos.

¿Qué diría cualquier gobierno si un ejército hiciese en una de sus ciudades lo que el ejército invasor de Palestina hace en Gaza?
¿Qué piensan del Acuerdo de Balfour y qué hacen los gobiernos que tienen poder para frenar a los sionazis?: hablan, hablan, hablan, pero hablan del cambio climático, de Rusia, de la crisis económica, de Trump como si fuese un gobernante demócrata, ¿usted lo creé?, amenaza a la Corte Penal Internacional, aprueba injerencias militares, financia mercenarios, rompe Tratados con los demás países, envía tropas a los más apartados lugares del mundo, decreta sanciones contra todo el que no se doblega a sus intereses, … y se burla del Derecho Internacional declarando a Jerusalén capital del sionismo; si se dice de Bolsonaro que es un fascista y Bolsonaro se suma a la política de Trump; ¿qué es Trump? El ejército de propaganda del imperio, la tropa periodística trabaja en extensión y profundidad con términos que normalizan un grado medio de terror, un caldo que se traga con un escozor soportable, una película que de repetirse tanto cansa porque al pasar no dice nada más que lo de siempre, que lo envuelven en barro hasta hacer irreconocible las causas, y, en última instancia, toman postura contra quien se defiende de la agresividad de invasores como el ejército colonizador de los banqueros sionistas.
Mientras, desde Gaza, el Pueblo llama caminando hasta la frontera, y esos medios de comunicación silencian o equiparan su grito de denuncia con una mano terrorista. Y el pueblo de Gaza no puede escapar, no puede salir, no puede recibir ayuda, ni medicamentos, ni alimentos, ni agua, ni energía eléctrica, y le bombardean las escuelas, los barcos de los pescadores, la depuradora, los almacenes de medicinas, la central eléctrica, las viviendas, soporta la persecución histórica del Acuerdo de Balfour, a la vez que resiste al invasor, al que el ejército periodístico nunca llama invasor, si no que le presenta como un pueblo perseguido que reclama su derecho a vivir: no dicen que no es un pueblo, que son remanentes traídos con dinero para instalarse en un país que no es el suyo, y se hacen esbirros de los banqueros, se ponen bajo sus ordenes a disparar sobre la multitud Palestina. Ya no es noticia, no exponen una crítica, una denuncia, una protesta, un movimiento enérgico de agitación llamando al boicot, a la defensa de Palestina, de Gaza, ya no es noticia ningún día, un viernes tras otro de crímenes de refugiados que piden que se les deje disponer de su derecho de volver a su tierra.

Pero Gaza no anda hacia las puertas del imperio, Gaza camina en la frontera establecida por el ente neocolonial. No olvidamos el Acuerdo de Balfour, la venta de Palestina por treinta monedas. Con una media de 32 asesinados y 3.200 heridos de mes en mes, ¿quién acude en su ayuda?. Sería completamente legal, la acción recibiría todo el apoyo de las instituciones internacionales por atenerse a la Convención de los Acuerdos de Ginebra.
Madrid pasó 3 años bloqueada por los fascistas, 3 años en los que apenas hubo alimentos ni medicinas, 3 años en los que la vida resistía hasta que los quintacolumnistas, el psoe y un sector anarquista dieron el golpe interno que causó el desastre, y así pudieron entregarla ciudad y la lista de los resistentes, y formar parte del fascismo triunfador. ¿Quién, qué país acudió en defensa del Madrid republicano?. Gaza lleva 11 años bloqueada, bajo un asedio que no deja respirar en ningún momento, ha sufrido tres grandes guerras, tres grandes ataques de los sionazis, causando miles de muertos y muchos más miles de heridos, “A mi oído devuelven el drama de mi pueblo, resistente, vencido, su éxodo dramático. Parece que un combate se librará”.
Contra el pueblo sirio se han unido al DAES y su protector Israel, EEUU, Francia e Inglaterra, y éstos mismos junto con España se han unido a Arabia Saudi contra Yemen. Los mismos, todos ellos, que están detrás de los sionazis. Acuden a la llamada de Israel para dar la vuelta a la verdad histórica y a la verdad de los acontecimientos. ¿Quién acude en auxilio de Gaza?: la Autoridad Nacional Palestina, que después de 23 años de mantener el Acuerdo de Oslo ahora declara que se retirará... despacio... de... tal... Acuerdo. ¿Se empezará a retirar un viernes? La Gran Marcha por el Retorno y Contra el Bloqueo a Gaza cada viernes va en miles de miles a lo que es ya un cementerio, la frontera, y allí el Pueblo Palestino se planta y crece ante el opresor, desde allí ve su tierra usurpada, el país del que fue expulsado por los neocolonialistas.
Los sionistas no encuentran alternativa al Derecho de los Refugiados Palestinos, cada viernes asesinan, y la Gran Marcha, como un río corre hacia su desembocadura, continúa sin parar a donde espera la mañana, el definitivo Retorno.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: “Gaza 51 días”, “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”, “Dietario de Crisis”, “Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero”, y “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos. 
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248793&titular=contin%FAa-la-gran-marcha-por-el-retorno-y-contra-el-bloqueo-a-gaza-


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II. El mundo silenciado e invisibilizado.

Declaración Balfour
9 de noviembre de 2018

Por Pablo Jofre Leal (Rebelión)
El año 2017 el día 2 de noviembre se conmemoraron 100 años desde el fatídico acuerdo entre el sionismo y el imperio británico para dar rienda suelta a los objetivos de colonización de Palestina. Un año después la situación en Palestina ha agudizado el crimen, la ocupación el colonialismo y el apartheid contra el pueblo palestino..
Una colonización que sería llevada a cabo por parte de colonos judíos europeos, alentados por la dirigencia sionista y bajo el mito religioso del retorno a una tierra prometida por una divinidad, que lo mismo exhibía títulos de dominio que exclusividad y preferencias respecto a pueblos elegidos.

Balfour: Pieza del diseño de dominio de Oriente Medio
Ese convenio al que hago mención se denomina “Declaración Balfour” y refiere, en específico, a una carta enviada por el Secretario de Relaciones Exteriores británico Arthur James Balfour al Barón Lionel Walter Rothschild, líder de la comunidad judía de Gran Bretaña e Irlanda , el día 2 de noviembre del año 1917, para que el contenido de esta misiva, para que fuera conocida y discutida en el seño de la Federación Sionista. 
Una Declaración que surge como parte de un diseño de dominio de Oriente Medio, que tiene su comienzo con el Acuerdo Sykes-Picot entre Gran Bretaña y Francia, que incumple las promesas efectuadas al mundo árabe de permitir la conformación de Estados Independientes, ya que el objetivo era justamente contar con el apoyo de esos pueblos para combatir al Imperio otomano pero luego apoderarse de los territorios bajo su dominio. Es así que la continuación lógica de Sykes-Picot fue la Declaración Balfour, que tendría también a Mark Sykes, como arquitecto de esta conducta lesiva para millones de seres humanos que vivían en Oriente Medio.

Una declaración con consecuencias hasta el día de hoy otorgando un apoyo político en Gran Bretaña y otros gobiernos occidentales a un sionismo en ciernes, cuestión que condujo a la creación del mandato británico en Palestina tras el derrumbe del imperio otomano, que facilitaría la llegada de colonos judíos a Palestina y con ello sentar las bases para construcción artificia de la entidad sionista el año 1948, sostén del actual conflicto que sacude esta zona del mundo.

El Sykes que refiero es el mismo que gestó una reunión en Londres en febrero del año 1917 donde asistieron los multimillonarios e influyentes miembros de la Federación Sionista con Sede en Gran Bretaña, Walter Rothschild, Herbert Samuel – quien hizo un llamado a ejercer un protectorado inglés sobre Palestina - y Chaim Weizmann – de origen bielorruso y quien sería el primer presidente de la entidad sionista el año 1948 - entre otros. El inicio, por tanto de una migración de judíos, especialmente europeos, a una región donde vivían escasísimos judíos, esencialmente religiosos, pero no sionistas como aquellos que llegaban allende el mediterráneo.

La Declaración Balfour es un documento que delata la complicidad entre la política imperial británica y los cuerpos dirigentes del sionismo, que en virtud del poderío financiero y su privilegiada posición en círculos de poder, tanto en Francia, Estados Unidos como en Gran Bretaña, habían comenzado un intenso lobby destinado a conseguir la aprobación del Imperio Británico – en ese momento una de las principales potencias económicas y militares del mundo – para intensificar el proceso de colonización de tierras palestinas. Un fomento de traslado de judíos, principalmente asquenazis, que se trasladan a una tierra de la cual tenían nula referencia y un arraigo inexistente pero del cual comienzan a interesarse vista las promesas de poseer tierras y bienes provistos por los multimillonarios sionistas europeos, que financiaban esta operación colonial. Unido ello al objetivo de hegemonía regional por parte del gobierno británico que comienza a ansiar la hegemonía sobre de esas tierras, en ese momento bajo el dominio de un imperio otomano en franca decadencia. Y para ello que mejor, ¿qué mejor que contar con la mano de obra, el trabajo sucio de colonos dispuestos a todo por un ideal construido a punta de mitos?

La Declaración Balfour, a pesar del intento sionista de presentarlo como la base jurídica de su supuesto derecho a una tierra que no les pertenece, era una carta de fuerte contenido político y propagandístico, que en esencia menospreciaba los derechos de millones de habitantes que vivían en ese entonces en Palestina. Era una carta que prometía algo que los ingleses no poseían, a la cual no tenían derecho bajo ninguna ley internacional. Por tanto mal se podía otorgar a otros lo ajeno. Una carta bajo el marco de una mentalidad imperialista donde se señalaba“Estimado Lord Rothschild. Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él. El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país. Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista. Sinceramente suyo, Arthur James Balfour”.

La realidad demostró que dichos deseos eran una mera hipocresía y un apoyo decidido al Movimiento sionista, para comenzar un proceso de colonización de tierras en Palestina. Tal es así que el propio Balfour, el mismo que hablaba de respeto y no perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en palestina, el día 19 de enero del año 1919 sostuvo, en otra carta al gobierno británico "En Palestina ni siquiera nos proponemos pasar por la formalidad de consultar los deseos de los actuales habitantes del país... Las cuatro grandes potencias están comprometidas con el sionismo, y el sionismo, bueno o malo, correcto o incorrecto, está anclado en antiquísimas tradiciones, en necesidades actuales y en esperanzas futuras de mucha mayor importancia que los deseos o preocupaciones de los 700.00 árabes que ahora habitan esta antigua tierra".

A buen entendedor pocas palabras y esas mostraban claramente la complicidad criminal entre un Imperio que comenzaba su ocaso, pero capaz de ocasionar daño a millones de personas, que ignoraban, en ese momento, los planes que se tejían tras los bastidores y encuentros entre el imperialismo inglés y un sionismo, que a través de su apoyo financiero a un Imperio en guerra y con sed de recursos, para llevar adelante la campaña de la Primera Guerra Mundial compró una alianza que le serviría como credencial política para intensificar su “aliyá” y pasar de tener 85 mil judíos en un territorio donde habitaban 600 mil palestinos el año 1915 a tener 600 mil colonos el año 1947 frente a un millón y medio de palestinos. Esto mediante un proceso constante de colonización protegido por el imperio británico, hasta el último día del mandato de este sobre Palestina – a pesar de ciertos desencuentros con grupos extremistas judíos que deseaban acelerar el proceso de ocupación del territorio palestino –

Resulta indiscutible, por más que la hasbara (propaganda sionista) lo presente como un documento jurídico, que Gran Bretaña no tenía autoridad política, legal ni moral para hacer promesas de entrega o compartir objetivos coloniales de una ideología que no conocía Palestina más que por mapas, como lo demuestra el hecho que las discusiones para encontrar “un hogar nacional judío” dividían las opciones entre la Patagonia sudamericana, Uganda y el levante mediterráneo. Cuestión que obligó a los ideólogos del sionismo a buscar las razones, líneas centrales y ejes discursivos que le permitieran sostener con algo de solidez que Palestina era el destino final.
Gran Bretaña, en un absurdo histórico, en una decisión abusiva y criminal prometió entregar un territorio que no era de su propiedad a terceros – judíos europeos – cuyo vínculo con la región era inexistente- Ello implicó avalar un plan de colonización, que en esencia llevaba el signo del racismo pues implica poblar con extranjeros una tierra habitada, expulsando a la población nativa residente y creando las bases del actual sistema de apartheid que rige en la Palestina histórica para los palestinos que allí residen y brutalmente en los territorios palestinos ocupados y bloqueados del West Bank y la Franja de Gaza.

La Declaración Balfour sirvió como marco para que el sionismo acrecentara su ambición y apetito territorial y llevar adelante allí sus planes de instalación, para aquellos que se convirtieron en creyentes enajenados de un mito que hizo práctica el control y expolio del territorio palestino. Ideología que comienza a tejer también la falsificación histórica que hiciera pensar al mundo que ellos – civilizadores occidentales con derechos de propiedad otorgados por una divinidad – lo que hacían en su discurso de convencimiento, no era colonizar, invadiendo tierras, segregar y usurpar, sino que, simplemente, estaban ocupando una tierra estéril, sin población – aunque en ella habitaran 700 mil palestinos, con tierras, cosechas, con familias que hundían sus raíces hasta el principio de la historia. Un mito en todo el sentido de la palabra, que hasta el día de hoy enseñan como dogma de fe apoyándose en excavaciones arqueológicas para demostrar su mito religioso, en procesos de aplastamiento cultural del pueblo palestino. Todo ello tuvo su proceso catalizador con la Declaración Balfour.

Del requerimiento de palacios rubio al requerimiento sionista
Es justamente, por ese aval perverso que otorga el imperio británico al sionismo a través de la Declaración Balfour, que se ha levantado con fuerza la exigencia que Gran Bretaña pida perdón por esa acción política y los males causados. Una declaración usada como eje de las exigencias legales y políticas sionistas que exhibía esta declaración como aquellos conquistadores españoles que mostraban el denominado Requerimiento de Palacios Rubio a indígenas que nada sabían de estos extranjeros que venían allende los mares a sostener que esas nuevas tierras – les pertenecía por derecho divino a la Monarquía española.
En este caso el requerimiento sionista exhibía las ideas imperiales, de generosidad con lo ajeno, contenida en una carta usurpadora de derechos ajenos. De los deseos y objetivos estratégicos de funcionarios de un imperio que tenía como propósito dominar un territorio y utilizar a estos europeos dotados de una ideología racista, que nada tenían que ver con los judíos que habitaban palestina en un número que no superaba las veinte mil personas en un universo de 550 mil palestinos, antes de la primera Aliyá sionista a fines del siglo XIX, como colonizadores y avanzada de la civilización occidental. La Declaración Balfour es responsable, por ende, de avalar el establecimiento de las bases políticas, militares, económicas, demográficas y culturales de lo que sería el nacimiento de la entidad sionista el año 1948.
Por esa responsabilidad histórica, Gran Bretaña, no sólo debe pedir perdón por el daño causado, sino también ejecutar las políticas que permitan reparar el daño causado y una de ellas es, claramente, reconocer al Estado palestino y exigir el fin de la ocupación sionista de los territorios palestinos ¿Está dispuesta Gran Bretaña a hacerlo? No!!! a estas alturas es una pregunta retórica, una simple quimera pues los vínculos políticos, militares y financieros entre el sionismo internacional y Londres son profundos. Gran Bretaña, Estados unidos y Francia tienen en sus sociedades grupos de poder y lobistas del sionismo que hacen difícil separar los intereses colonialistas de Israel con los intereses de esas potencias. Es una asociación creada para delinquir, una asociación ilícita que en el seno del Consejo de Seguridad blindan a la entidad más criminal del planeta. Ello, en el marco del accionar del Club Bildenberg, convertido en la reunión de poderes políticos, económicos, mediáticos y económicos más poderosos del mundo bajo la égida sionista, convertidos en fieles escuderos y avales de los crímenes del sionismo
En ocasiones el parecer equilibrado, como aparenta Londres frente a ciertas condenas a Israel en el plano internacional: Resoluciones de la ONU, Dictámenes de la UNESCO u otras, no significa que se olvide su compromiso con los gobiernos israelíes. 

Es la sociedad británica la que debe exigirles a sus gobiernos que cese el apoyo a la política colonialista, racista y criminal de Israel, hay una responsabilidad histórica que Gran Bretaña no puede desmentir por más amnesia que ofrezca. Como también es responsable la sociedad palestina la llamada a combatir al ocupante y para ello el apoyo del Eje de la Resistencia es fundamental, para cambiar la actual correlación de fuerzas. Sólo la combinación de todas las formas de lucha otorgará la autodeterminación al pueblo palestino, nada se puede esperar de aquellos poderes que han sostenido al sionismo.

La alianza británica-sionista – y con ella el papel cumplido por Washington y sus aliados regionales - ha tenido un impacto catastrófico sobre la vida de millones de personas, no sólo en Palestina, sino en el conjunto del Levante mediterráneo. Gran Bretaña debe una reparación en los más amplios aspectos al pueblo palestino, pues no sólo es culpable quien dispara a quemarropa a hombres y mujeres desarmados, quien usurpa territorios, destruye aldeas, demuele casas, construye muros. Es responsable también el que con su silencio permite estos crímenes y Gran Bretaña con su silencio obsequioso es responsable de la declaración Balfour y de los padecimientos de un pueblo sometido al salvajismo colonial del sionismo.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248837&titular=declaracion-balfour-

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I. El mundo silenciado e invisibilizado.

La guerra de Yemen se intensifica
10 de noviembre de 2018

Por Mark Aguirre
TopoExpress


La semana pasada parecía que se abría una puerta de esperanza a la resolución de la guerra de Yemen, pero se cerró pronto. Horas después de que Jim Mattis, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, país que está ayudando a los saudíes en la guerra, llamara a todas las partes a acabar el conflicto, aviones de guerra de la coalición volvieron a bombardear la capital Sanaa y la provincia de Sadaa, mientras sus tropas retomaban la batalla de Hodeidah atrapando a miles de civiles dentro del puerto y poniendo en peligro la ayuda humanitaria destinada a ocho millones de personas que dependen de ella para sobrevivir. ¿Por qué se creen tan poderosos estos criminales para despreciar a la comunidad internacional?
No son solo los negocios de la familia del derechista radical Trump, que negocia sangre por bienes raíces, o la City londinense que comercia armas con el resultado de civiles muertos. El diablo está también en casa y tiene nombre socialista. En agosto en Sadaa una bomba guiada mató a 40 niños en un viaje escolar. Un crimen atroz. En octubre, el gobierno del PSOE en vez de hacer algo para frenar estas masacres horrendas ratificó la venta de 400 bombas similares. Sánchez mostró estar más interesado en proteger el lucrativo negocio de las armas y sus comisiones que la vida de los niños. Lo hizo incluso después de que se supiera que el gobierno saudí había descuartizado al periodista crítico Jamal Khashoggi en el consulado de Estambul. Sánchez decidió vender las armas para garantizar 6 mil puestos de trabajo –según dijo– sometiéndose al chantaje económico saudí. Parece que los colores de la bandera monárquica no hacen a España respetable. ¿No había firmado ya el Ministerio de Hacienda el contrato de Navantia en julio con los saudíes? ¿Están hechos los acuerdos de Navantia con gente sanguinaria en la que no se puede confiar? ¿Dejará de investigar el parlamento de dónde viene la fortuna de la familia Borbón?
Hace unos días Amal Hussein, una niña de siete años, moría en un campo de refugiados en la provincia de Hajja. Es una de las miles de víctimas de esta guerra de agresión al Yemen, la nación más pobre de Arabia. Sabemos su historia gracias al The New York Times, que ha decido romper el silencio cómplice que el dinero saudí compraba en la prensa supuestamente “libre”. Hay que ver los emails de la diplomacia saudí publicados por wikileaks. Hasta el diario El País se extraña de que se diga ahora en los medios más leídos lo que los izquierdistas decían antes. No se creen que la verdad acabe por abrirse camino. La familia de Amal era de Sadaa, la provincia en donde se originaron los huzíes y de donde tuvo que huir para salvar su vida. Sadaa ha sufrido 18.000 ataques aéreos desde que empezó la guerra en marzo del 2015. Periodistas que han tenido acceso hablan de un territorio devastado, pero en el que el apoyo a los huzíes es más fuerte que nunca. Amal murió de hambre en una economía destrozada por bombas guiadas como las que Sánchez entregó a la aviación saudí.

El gobierno del PSOE no quiere aceptar –la evidencia es demoledora– que la guerra de Yemen no es una guerra más. Según Naciones Unidas es la causa de la mayor catástrofe humanitaria del mundo. La peor hambruna en 100 años. Una hambruna creada por el hombre en una guerra de agresión injusta. Yemen no amenazaba a nadie cuando empezó la guerra hace más de tres años. Ahora sabemos que la guerra fue la criatura de Mohammed bin Salman para consolidar su poder absolutista. Este príncipe que está al frente del día a día en Ryad, amigo de nuestros reyes, está vinculado al descuartizamiento de Khashoggi en Estambul. Los responsables del operativo criminal formaban parte de su núcleo íntimo de seguridad. Este régimen sanguinario usa ilegalmente el hambre como arma de guerra en Yemen con la ayuda de Estados Unidos, Gran Bretaña y España. El PSOE tiene que saber que es ilegal. En Yemen hay dos millones de niños malnutridos, de los cuales 400 mil están críticamente enfermos. Según proyecciones, se multiplicarán las cifras cuatro veces en los próximos meses. UNICEF ha denunciado que en Yemen está muriendo ya hoy un niño cada diez minutos. Es decir, 6 a la hora, 144 al día. Lo más patético de todo es que un gobierno socialista, que se considera progresista, es cómplice de la mayor hambruna del planeta en los últimos cien años. ¿Qué significa ser socialista hoy en España?
La ofensiva de la coalición Arabia Saudí/Emiratos en Hodeidah iniciada hace siete días nos acerca más a esta proyección apolcalíptica hecha por Naciones Unidas. Sea cual sea el resultado de la batalla, la entrega de alimentos estará en peligro, acelerando la muerte de los niños. Siete barcos con toneladas de ayuda humanitaria están amarrados en el puerto. No está claro que puedan descargar y que la ayuda pueda ser distribuida. Por Hodeidah entra el 75% de la ayuda humanitaria; incluso en la ciudad de Hodeidah, donde viven cientos de miles de personas, las condiciones de vida cuelgan de un hilo. Unicef ya ha denunciado que han empezado a morir niños.
El ataque es más doloroso para la población porque muchos de los civiles que habían huido en junio, cuando comenzó la ofensiva, habían regresado. Trabajadores de organizaciones humanitarias que todavía están en la ciudad dicen que la coalición está bombardeando continuamente la ciudad con bombas guiadas lanzadas desde sus aviones de guerra y usando artillería desde helicópteros apache. Hay combates cerca del mayor hospital de la ciudad. Hodeidah continúa en manos de los huzíes. No está claro que la coalición se decida a entrar en ella. Los huzíes llevan meses preparando la defensa. Puede que se limiten solo establecer un cerco, pero eso no disminuirá el impacto catastrófico desde el punto de vista humanitario. De momento se han reportado más de 150 combatientes muertos mientras la población permanece atrapada en sus casas.

Fuentes sobre el terreno han confirmado que la ofensiva por tierra está comandada por Emiratos Árabes Unidos. La agencia de noticias Associated Press AP denunció en junio que milicias de al-Qaeda son parte de la coalición y combaten en la batalla por Hodeidah. Occidente, incluido nuestro gobierno socialista, se ha convertido de facto en la aviación de al-Qaeda en la batalla por Hodeidah. 

Sabíamos que el terrorismo era la tercera pata de la política de Occidente en la región. Usamos al-Qaeda o ISIS cuando la diplomacia no llega y la guerra directa no es posible. Pero ahora es demasiado. Estamos ayudando a acelerar la muerte de niños de hambre desbrozando el camino de al-Qaeda con nuestras bombas guiadas. AP denunció cómo Aboul Abbas, un líder de al-Qaeda en Taiz, en la lista de terrorista de Estados Unidos, recibe dinero de Emiratos. El gobierno yemení de Hadi, el que Occidente reconoce, pagó a Adnan Rouzek, también de Taiz y ligado al-Qaeda,12 millones de dólares por sus combatientes en Hodeidah. Emiratos además ha sido acusado por Naciones Unidas y Amnistía Internacional de aplicar torturas y abusos sexuales contra cientos de yemeníes encarcelados; actos tipificados como crímenes de guerra.
Estos son los aliados del gobierno del PSOE en el campo de batalla. ¿Qué significa ser socialista hoy en España?

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248872

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Semana de Acción del 25 de noviembre al 1 de diciembre contra el G20, el FMI y su agenda de dominación.

Lanzamiento del Mes de Acción contra el G20

7 de noviembre de 2018

Llamamos a los pueblos y movimientos del mundo a movilizarnos el día 30 de noviembre de este 2018 en Argentina y todos los países del mundo y a sumarse a la Semana de Acción del 25 de noviembre al 1 de diciembre contra el G20, el FMI y su agenda de dominación.


Se lanzó la campaña mediética "NOVIEMBRE - MES DE ACCION CONTRA EL G20"
Llamamos a los pueblos y movimientos del mundo a movilizarnos el día 30 de noviembre de este 2018 en Argentina y todos los países del mundo! #30N #NoG20
Y a sumarse a la Semana de Acción del 25 de noviembre al 1 de diciembre contra el #G20Argentina, el FMI y su agenda de dominación. Juntxs diremos #FueraG20FMI
Facebook: FueraG20
Twitter: @noalg20 (https://twitter.com/NOalG20)
Página Web: noalg20.org
"Por un mundo sin el dominio del corporativismo transnacional y su modelo de liberalización comercial y deuda, con respeto a los derechos de los pueblos y de la naturaleza y a la posibilidad de construir alternativas democráticas en base a nuestra soberanía e integración como pueblos, llamamos a participar en una gran Semana de Acción del 25/11 al 1/12 y a movilizar en Argentina y todas partes del mundo el día 30 de Noviembre contra el G20 y el FMI. "

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Campanas-y-Acciones/Lanzamiento-del-Mes-de-Accion-contra-el-G20

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17 de octubre de 2018

Encuentro “desde Wallmapu militarizado, en lucha contra el extractivismo, el patriarcado, el G20; hacia el Buen Vivir en sociedades autónomas y territorios plurinacionales”.

31º Encuentro de la Unión de
Asambleas de Comunidades (UAC)

Bariloche – 17, 18 y 19 de noviembre de 2018


“Desde Wallmapu militarizado, en lucha contra el extractivismo, el patriarcado, el G20; hacia el Buen Vivir en sociedades autónomas y territorios plurinacionales”

Invitamos a todas las personas, colectivos, comunidades  y asambleas interesadas en articular estrategias colectivas para la defensa de nuestros bienes comunes a participar del 31º Encuentro de la Unión de Asambleas de Comunidades (UAC), que tendrá lugar en la ciudad de Bariloche (Río Negro, Argentina) los días 17, 18 y 19 de noviembre de este año.

“La UAC se construye a sí misma en su encuentro, en su accionar, en su producción dinámica y colectiva de un mensaje que propone detener la destrucción de seres y ambientes (considerados como un todo), que revisa el modo hegemónico actual de producción y consumo, piensa nuevas formas de existencia y relaciones en el planeta. No tiene una existencia autónoma por encima de quienes la conforman. No existe un comité directivo, ni de gestión, ni autoridades, ni voceros. La diversidad de individualidades es vital, de lo contrario el crecimiento se detiene.”
Los territorios no pueden ni deben ser entregados para sostener la voraz y monstruosa industria del mundo capitalista corporativo globalizado. Reafirmamos que la lucha para defender el Territorio, los Pueblos y  los Bienes Comunes es la tarea fundamental para forjar una propuesta de transformación hacia el Buen Vivir sin áreas de sacrificio, ni comunidades sacrificadas. Ponemos en disputa los territorios y los cuerpos. Extendemos un llamado a la organización y fortalecimiento de los espacios asamblearios para manifestarnos y resistir contra los crímenes perpetrados contra la Naturaleza y la Humanidad. Buscar caminos para las articulaciones e interpelar al actual modelo de desarrollo, colonial, como damnificades de los Estados y las Corporaciones.

La criminalización de la resistencia social y cultural a este modelo en sus diferentes variantes (megaminería, fracking, deforestación, represas, latifundios, forestaciones, agronegocios, etc.), se sitúa como la respuesta de gobiernos, ausentes en la protección de los derechos humanos y presentes en la legitimación de la explotación de la Naturaleza y la militarización del Territorio.
“Participar, dijimos, es lo nuestro. Nuestros NO deberán tener la fuerza de imponer decisiones populares”- Javier Rodríguez Pardo.

 

Comisión Prensa y Comunicación
UAC Unión de Asambleas de Comunidades
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UAC Unión de Asambleas Ciudadanas Contra el Saqueo y la Contaminación
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NUEVO 2018 -->(Cuadernillo Sistematización Encuentros de la UAC -PDF-) --> 
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