19 de junio de 2020

II. Contrahegemonía cultural e ideológica

Tal vez de las cenizas renacidas
La solidaridad surja en un gesto
Tal vez… solo tal vez sea por esto
Baje el Alto lamiendo sus heridas  …  

A DIEZ AÑOS DE DOLOR, AMOR Y LUCHA 
.   
Hoy se cumplen diez años desde aquel  17 de Junio en el que nuestra ciudad se marcó con un antes y un después de la Masacre del alto. 
Diez años del fusilamiento de Diego Bonnefoi  y  de la brutal represión que originó los asesinatos de los jóvenes Nino Carrasco y Sergio Cárdenas  cuando la policía con la luz verde del gobierno de Miguel Saiz, para reprimir, asesinó, golpeó y torturó a decenas de vecinxs  del Alto, sitiando nuestros barrios al mejor estilo de la dictadura militar. 

En estos diez años de organización y lucha junto a las familias,  jamás dejamos de gritar contra  los poderes impunes del estado. 
Hoy, estamos aquí, de pie,  dolidxs pero firmes y dignxs  porque no nos hemos resignado . Estamos aquí  junto a tantxs compañerxs  a quienes queremos agradecer por no Olvidar, por estar presentes, por aportar fotos, documentos, testimonios, para construir entre todxs la Memoria colectiva que nos recuerda que no debemos abandonar la lucha y que nos dará las fuerzas para lograr que de una vez por todas, los asesinos de Nino y Sergio, cumplan su condena en la cárcel.                                         En diez años logramos construir un nosotrxs, un nosotrxs amplio y diverso.  Con la capacidad propia de asumir el  compromiso  de acompañar no sólo para aliviar el dolor, sino para identificar  desde el  trabajo colectivo a los responsables y las responsabilidades de ese dolor. Quiénes y para qué necesitaron esas víctimas, como así también,  la revisión a conciencia del papel de las  comisarías de la policía provincial en distintas etapas, de algunas en particular (antes la 28 como ahora la 42).                       La (re)afirmación de nosotrxs  los comunes con capacidad política para comprender y cuestionar a todo el aparato judicial, en sus omisiones, sus dilaciones, sus trampas,                    asumiendo los costos políticos de trascender las limitaciones de miradas electoralistas.  
Todo nos preparó para entender rápido el cambio de estrategia en la militarización del territorio, de lo que dimos testimonio en su momento: la represión a la crisis en los supermercados de la navidad del 2012 y el desembarco de la Gendarmería nacional de la mano de Pichetto/Berni. A partir de entonces, se planteó una “convivencia” represiva y delictiva entre un sinnúmero de fuerzas represivas y la provincial, una suerte de división del trabajo sucio. La desaparición forzada seguida del crimen de Lucas Muñoz, el joven oficial de policía que prestaba servicio en la comisaría 42, y la intervención policial en la investigación del femicidio de Micaela Bravo en el mismo período parecían haber sido el final de un modelo policial. Sin embargo, ese modelo de policía provincial resurgió con claridad con la intervención directa de la 42 en el montaje de hechos  “delictivos” que pretenden achacarle a lxs que luchan, claro,  bajo las órdenes de las distintas caras del poder . Esta situación, nos indigna, pero no nos extraña. No somos ingenuxs.  Sabemos que “la doctrina Chocobar” y el disparo por la espalda  llegó para quedarse y tiene fervientes seguidores en la nación y en esta provincia.  
Después de ocho años de lucha, los Familiares, la Multisectorial,  organizaciones sociales, culturales, políticas y sindicales logramos  arrancarle, un juicio histórico al poder que puso en el banquillo de los acusados a la cúpula policial completa y a  tres  policías responsables de los asesinatos. Una Cámara criminal subrogante falló condenando a un ex funcionario público (Víctor Cufré, secretario de Seguridad) a dos ex altos mandos de la cúpula policial (Jorge Villanova, titular de la Jefatura; Argentino Hermosa, titular de la Regional III) y a los agentes Pil, Epuñan y Sobarzo por ser los responsables políticos y operativos de la represión estatal a una protesta social legítima que derivó en la muerte de dos jóvenes y más de una docena  heridos.

En diciembre de ese año, se logró que los responsables de los asesinatos y de la represión fueran condenados a  cuatro  años de prisión efectiva  pero,  a pesar de la sentencia, los asesinos  siguen en libertad.                                                                                                                            Pedimos justicia, convencidos que no debería haber vidas que valgan más que otras y  que solo  la unidad y la organización de los de abajo combate el atropello de los de arriba. Hoy como ayer hablamos con absoluta libertad, sostenida en la plena autonomía política. 
 Esto nos conduce  a  revisar a fondo el papel de los funcionarios del poder Judicial: 
Martín Lozada,  jefe del equipo de fiscales de la Circunscripción III y  fiscal  de la causa en el juicio por los crímenes de junio del Alto. 
 Lozada, quién suele auto referenciarse  como el defensor de los derechos  humanos, “negoció” una pena menor para los asesinos, traicionando a la causa,  a  las familias y las organizaciones.  Ejerciendo  una verdadera extorsión moral y política que  terminó ese día al menos para muchos de nosotrxs: 
- retiró todos los cargos contra el ex titular de la comisaría 28, responsable de la patrulla que mató a Diego Bonefoi  primero y de uno de los grupos de policías que tomó represalia directa contra las viviendas de los jóvenes del barrio que acompañaban al adolescente asesinado. 
-Pidió además,  la reducción de las penas contra los seis imputados, generando las condiciones institucionales favorables para que la Cámara bajara el monto de las penas solicitadas por las familias querellantes. 
Por lo dicho, reafirmamos que es  imperioso revisar las concepciones ideológicas dominantes al interior del poder judicial sobre el conflicto social, la represión y la judicialización de la pobreza y la protesta social.  Hay una trama económica-política- policial- y judicial  que hay que desarmar.                                                                                                                                            Debemos decir que en estos diez años,  además del dolor por  la pérdida de sus seres queridos, los familiares han soportado, la persecución, el hostigamiento y la difamación, y como si esto fuera poco, se han encontrado frente a frente en la calle, con los asesinos.                                                                                                            Estos funcionarios,  culpables de incumplimiento de sus deberes públicos, responsables de los crímenes y de haber puesto en riesgo de vida a toda la población son  beneficiados  por “recursos legales”  que les permiten apelar una y otra vez. Un aparato Judicial  tan  “benévolo  y paciente para con quienes tienen relaciones con el poder y tan brutal para con los sectores populares quienes  deben esperar eternamente la resolución de sus causas ante un aparato judicial que en la mayoría de los casos no responde a la verdadera necesidad de justicia. 
A diez años de injusticia,   queridas familias, queremos decirles en este camino recorrido…  que  aprendimos tanto !! especialmente  de ustedes, hermosas mujeres, que  cada 17,  arremangando el dolor decidieron que había que  ser fuertes y luchar para reclamar Verdad y Justicia. Aprendimos a acompañarlas, a respetar sus silencios. Las vimos levantarse con coraje, una y otra vez enfrentando la injusticia. Su lucha las acercó a otras madres,  que  como ustedes desde distintos lugares del país, siguen de pie peleando y denunciando que la muerte de nuestrxs pibxs  ES UN GENOCIDIO  A CUENTA GOTAS. Y marcharon de nuevo, por sus pibxs y por cada pibx perseguido, asesinadxs, recordándonos que la lucha debe seguir contra toda impunidad.

EXIGIMOS: 
Que se cumpla la sentencia YA.  SIN CÁRCEL NO HAY JUSTICIA!
Basta de apelaciones que garantizan la impunidad 
Cárcel común y efectiva a los asesinos de Nino y de Sergio y de todos lxs heridxs.
Basta de Impunidad policíal. 
Basta de represión y persecución policial a lxs jóvenes en los barrios. 
Basta de apremios ilegales que suceden cotidianamente en las comisarías de Bariloche, especialmente en la 42°.
Ni un pibe, ni una piba menos.

Desde la Memoria, desde la Verdad y con la necesidad imperiosa de Justicia,  desde un pasado hecho presente,   GRITAMOS :
DIEGO, NINO  Y  SERGIO ¡ PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!
Familiares y Multisectorial contra la represión Bariloche

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